La versátil arquitectura modular

La arquitectura es la más artística de las técnicas o la más técnica de las artes, el orden da lo mismo, pero esto no hace que igual que en múltiples ocasiones hable de la plasticidad de los edificios, de su relación casi poética con el entorno, y de los aspectos y conceptos más etéreos que envuelven a la arquitectura, deba olvidarme de sus números, de esa parte más aburrida, más rígida que también forma parte de ella. Y de ahí que dedique esta entrada a una herramienta muy utilizada en arquitectura, que viene de esa parte menos artística, y que tiene una versatilidad de usos increíble, la modulación. Con ello no digo que en el arte no exista, pero sí es cierto que suele ser mucho más evidente en la arquitectura.

La modulación es el manejo de elementos repetitivos, de características similares en lo que se refiere a forma, tamaño y función, recibiendo cada uno de estos elementos el nombre de módulo. Los edificios modulares tienen una gran variedad de usos. Se pueden utilizar a largo plazo, en instalaciones temporales o permanentes, para la construcción de campamentos, escuelas y aulas, viviendas civiles y militares e instalaciones industriales. Los edificios modulares se utilizan en zonas remotas y rurales donde la construcción convencional no puede ser razonable o posible, por ejemplo, las vainas Halley IV, alojamiento utilizado para una expedición antártica BAS. Otros usos han incluido las iglesias, los centros de salud, las ventas y en menor medida, oficinas, restaurantes de comida rápida y la construcción de cruceros.

Halley IV

Como ejemplos de arquitectura modular, he buscado algunos ejemplos que expliquen lo mejor posible lo que es, para qué puede servir, y las formas que puede tener.

El primer ejemplo es la Torre Nagakin. El Hotel Nagakin, en el distrito de Ginza, Tokio, construido en el año 1972 por el arquitecto japonés Kisho Kurosawa, pasó a ser una torre de viviendas tras no funcionar demasiado bien como hotel. En su momento fue un gran avance en el uso del hormigón y en la aplicación constructiva del mismo ya que primero se realizó todo el núcleo central in situ, para después traer de fábrica la unidad constructiva elemental que era la misma habitación con las mínimas dimensiones y su única ventana circular, y que es montada y acabada en fábrica para posteriormente, en obra, ser fijada al núcleo de comunicaciones verticales. La cápsula es de 2.5 x 4.00 X 2.5 metros.

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El siguiente ejemplo lo vemos a través de Leoz, que fue un arquitecto que durante los años 60 y 70 consiguió proyección internacional, siendo considerado por los que coincidieron con él como uno de los mejores arquitectos del siglo XX. Sus estudios teóricos fueron admirados por arquitectos de la talla de Le Corbusier, que dijo “El módulo de Leoz es tan importante para la arquitectura de hoy como lo fueron mis ideas de los años veinte al treinta”, o Mies van der Rohe.

Su solución al problema la publica en el libro Redes y Ritmos especiales, que trata de la forma de organizar el espacio mediante una figura geométrica formada por cuatro cubos, tres alineados y el cuarto en ángulo recto con ellos forma de la letra L. Estos cuatro cubos forman el módulo Hele, una especie de molécula que puede unirse entre sí a modo de piezas de tetrix, dando lugar a miles de composiciones tridimensional diferentes. El Módulo Hele obtuvo la Mención Especial Honorífica en la Bienal de Sao Paulo de 1961.

Lo que en el libro es pura teoría se lleva a la práctica en 1973 con el diseño para el barrio de las Fronteras de Torrejón de Ardoz.

Esquema

El siguiente ejemplo es la Casa Kim de Waro Kishi, que se encuentra en el barrio humilde de Ikuno, Osaka. La estrechez de la parcela (2.58 x 16.20 m) y la falta de recursos económicos se convierten en una fuente de ideas para el arquitecto que propone como solución un módulo en torno al cual se generan los espacios de la casa. A partir de estos módulos, aprovecha para prefabricar la mayoría de los elementos de la casa, de manera que el tiempo de ejecución de la obra se reduce a la vez que los costos.

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El rectángulo áureo de la planta de la casa Kim se divide en tres rectángulos iguales, (la proporción es invariante por semejanza, en este caso de razón 3=2). Las medidas del rectángulo son 2.58 x 5.40 m.

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Otro ejemplo de arquitectura modular es el Proyecto Edén, que ocupa una vieja cantera cerca de St Austell, en Cornualles, Inglaterra. Consiste de un sistema de invernaderos en forma de cúpulas geodésicas que cubren unos 858 m de terreno, la más grande midiendo unos 200 m de largo, 100 m de ancho y 65 m alto: el invernadero más grande del mundo.

Planta

La misión del Proyecto Edén consiste en promover el entendimiento y la responsable gestión de la relación vital entre las plantas, la gente y los recursos, que nos lleve a todos hacia un futuro sostenible.

Poco después del esbozo original (que se hizo en un paquete de cigarrillos), Nicholas Grimshaw se interesó por el proyecto.

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La razón porque el invernadero tropical es el más grande en el mundo es que una estructura así no se puede construir en vidrio. Pesa demasiado, no es flexible y peligroso. La solución fue un plástico, el EFTE (etil tetra fluoro etileno), fuerte, ligero, antiestático y, lo más importante, transparente a los rayos ultravioletas. Eso permitía la construcción de cúpulas geodésicas, con paneles del tamaño de un autobús. La resultante estructura es tan ligera que en el invernadero tropical pesa menos que el aire que contiene.

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Las cúpulas están formadas por una estructura de tubos de acero galvanizado de diferentes tamaños lo que permitió que cada sección de acero se fabricara individualmente para ser ensamblados in situ.

Los tubos presentan una alta resistencia a pesar de su ligero peso, y forman una serie de hexágonos, pentágonos y triángulos de distintos tamaños (hasta 9 metros los mayores) conectados, creando una esfera cubierta de paneles EFTE. La estabilidad estructural está garantizada por un entrecruzamiento de cúpulas, que están ancladas con fundaciones perimetrales de hormigón armado.

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La estructura está completamente libre de apoyos internos. Resulta así un diseño estructural muy eficiente ya que proporciona máxima resistencia con un mínimo de acero y máximo de volumen con un mínimo de superficie.

El cerramiento de las cúpulas se materializa con más de 500 paneles de EFTE.

El último ejemplo de arquitectura modular lo encontramos en el pabellón español proyectado para la Exposición Universal de Bruselas de 1958, situado ahora en la Casa de Campo de Madrid en estado ruinoso, y que fue proyectado por el dúo de arquitectos de Corrales y Molezún. Con este edificio los arquitectos ganaron el Primer Premio en la Exposición Universal de Bruselas y se consideró al pabellón uno de los mejores edificios de la arquitectura española del siglo XX.

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La ubicación del pabellón se situaba en un solar boscoso y  de contorno irregular, con diferencias de cota de hasta seis metros, donde se debía mantener todo el arbolado existente. Las propias bases del concurso para la adjudicación del proyecto ya planteaban por un lado que se pudiese adaptar a una orografía complicada y por otra  que el pabellón fuese recuperable, desmontable y transportable. Y esto es precisamente lo que se planteó con una propuesta  basada en un único hexágono metálico (de agrupación más o menos libre), realizado con bastidores de aluminio en las fachadas y piezas ligeras tipo “durisol” para la cubrición de la cubierta. Estos bastidores tenían tres metros por un metro y cerraban la fachada que variaba en altura desde los tres a los nueve metros. La cubierta que acoge estas vidrieras, se realiza estructuralmente en forma de paraguas con pendiente hacia dentro sostenida por columnas metálicas tubulares de 15 centímetros que hacen de desagüe para terminar descargando el peso del edificio al terreno en un punteado de mínimas zapatas de hormigón armado que soportan el bosque de pilares. Estas piezas se podían organizar en planta en una malla hexagonal con total libertad, y también resultaba sencillo desplazarlas en altura cambiando la longitud de las columnas que sustentaban el paraguas. Con estas piezas, el edificio podía adaptarse a los diferentes niveles del terreno sin necesidad de explanar el solar, incluso permitió que algunos árboles quedasen en el interior del edificio mientras estuvo destinado a exposición temporal.

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Nano Fernández

Nano Fernández

Un día estudié arquitectura y me enamoró. Por desgracia, no me pasa lo mismo con el inglés. Blogger entusiasta, aunque vaguete. Expatriado a tiempo completo.

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