Marcos M. Merino: “Seguiré insistiendo en la resistencia de los seres humanos frente a la adversidad”

Marcos M. Merino (Gijón, 1973) es un periodista comprometido que un día no dudó en abandonar el que había sido su cómodo trabajo durante 15 años como redactor de noticias para emprender el pedregoso camino del documental. Así, en 2011 comenzó a trabajar en lo que el mundo conoció en 2014 como ReMine. El último movimiento obrero, un singular documental financiado por crowfunding sobre la huelga minera y la marcha a Madrid durante el primer año del gobierno de Mariano Rajoy. Editada sin narrador ni texto explicativo, recopilaba el espíritu reivindicativo de un colectivo acostumbrado a luchar durante más de un siglo. El éxito, atronador, ha conducido al largometraje a varios festivales de todo el mundo (BACIFI, FIPA, Days of Etnographic Film, SACO… háganse a la idea) y ahora mismo compite en Alcances, en Cádiz, desde donde muy amablemente nos responde a nuestras preguntas con la vista puesta ya en Francia y Bélgica. Un hombre, como habrán podido apreciar, tan ocupado como comprometido.

La primera pregunta es obligada, ¿qué conduce a un periodista de informativos a abandonarlo todo y pasarse al cine independiente, con todas las dificultades que ello conlleva?

La necesidad de ser libre profesionalmente en un momento de extrema dificultad para ejercer con libertad la profesión de periodista. Había que intentarlo.

Para los lectores más ajenos a la situación, ¿cuáles son las características que conforman el movimiento obrero en las cuencas mineras?

Son lugares con un monocultivo centenario a la producción de carbón, y ese escenario y las condiciones del trabajo lo determinan todo. La sociedad de las cuencas ha vivido históricamente al ritmo de la mina. El movimiento y la cultura minera son centenarios en las cuencas mineras asturianas. El sindicalismo en España no hubiera sido el mismo sin Asturias. Comisiones Obreras nació en una mina. El movimiento minero organizó la última revolución obrera en Europa en 1934, se enfrentaron al franquismo y consiguieron sus objetivos… Hoy apenas quedan 3.000 mineros, el 94 por ciento están afiliados a un sindicato y son capaces de organizar una huelga y mantenerse más de dos meses sin salario, cortando carreteras a diario, marchar a Madrid… Mujeres, hijos y vecinos participan y ayudan en todo lo que pueden.  

¿Se podría considerar que existe una continuidad desde su nacimiento allá por el siglo XIX hasta la actualidad, en el germen o esencia del movimiento obrero en las cuencas mineras asturianas? ¿Cuál cree que es la razón?

Es difícil encontrar las razones y éste fue uno de los primeros estímulos para hacer ReMine. ¿Por qué ha resistido el movimiento obrero en las cuencas mientras ha sido extinguido en la mayoría de los lugares donde existía en Europa? Hablamos de un colectivo que lleva más de un siglo luchando por sus derechos y con varias victorias destacadas durante estos últimos 100 años. Han plantado cara a todos los regímenes dictatoriales y democráticos en España. La resistencia de los mineros es también la resistencia de Asturias, un lugar que vivía de la industria creada por el régimen franquista y que lleva treinta años condenado a la deriva de políticas improvisadas de reindustrialización. Sólo nos queda resistir para que no nos quiten lo poco que nos queda por la falta de alternativas. La afiliación sindical en la minería supera el 95 por ciento en uno de los países europeos con la tasa de afiliación sindical más baja.

¿Cree usted que con la desaparición del sector minero desaparecerá el movimiento obrero en Asturias, o podría considerarse que está latente a la espera de que se den las circunstancias sociales y laborales que lo ayuden a reactivarse?

Al final, el movimiento obrero depende de la industria. Sin industria no hay movimiento obrero y, de hecho, apenas queda sector industrial en Europa. Creo que estamos ante un momento de reinvención de la organización de los  trabajadores como en otros tantos planteamientos ideológicos actuales. No tengo ninguna duda que los trabajadores volverán a organizarse porque es la historia de la humanidad. Si los trabajadores no estamos unidos es imposible arrancar derechos y libertades al poder.

Fuente: ReMine
Fuente: ReMine

Viendo el documental, con la llegada de los mineros a Madrid, con esa entrada triunfal, siendo recibidos como auténticos héroes de una lucha perdida desde su inicio, ¿cree usted que España necesita más Marchas Negras? ¿El trabajador español necesita un referente de lucha, de reivindicación, que le permita alejarse de la alienación laboral a la que está siendo sometido en la actualidad?

Todos los trabajadores necesitamos referentes y, en parte por eso, quisimos documentar la cultura obrera. Conocer cómo se comportan y organizan y ser capaces de enseñar ese legado para futuras generaciones. No es la primera vez que los mineros protagonizan la esperanza del cambio en nuestro país, aunque hoy la esperanza es mucho menor que en otros tiempos históricos como los 60. El escepticismo político y sindical hoy lo está lastrando todo. 

¿De dónde surgió la idea de que no hubiera voz en off en la película, tampoco entrevistas?

Desde el principio… antes incluso de empezar a preproducir. Creo en la narrativa observacional y más en un asunto como este, repleto de aristas políticas. Queríamos enseñar la cultura obrera pero no contarla. No comparto la unilateralidad del discurso sino en el diálogo con el espectador. ReMine debía ser una película que construyera el espectador a través de las emociones mostradas y sus fantasmas personales.

Usted estuvo inmerso en la cultura y en la sociedad de la cuenca minera. ¿Cómo calificaría el carácter y la forma de ser de los mineros, son tan violentos como el imaginario colectivo piensa? ¿Tienen cuernos y rabo como los calificaban hace años?

Nuestra idea era desmontar los estereotipos y prejuicios sobre los mineros y la minería, y permitir al espectador que formara parte de ese universo para que ellos construyeran su punto de vista sobre la cultura minera. Su carácter reivindicativo ha creado una simbología muy negativa sobre ellos especialmente durante la dictadura. La prensa en el periodo de autarquía aseguraba que los mineros comían carne de cura o sacaban los ojos de los niños. Supongo que como otras muchas cosas la influencia de las supersticiones y los mensajes interesados de la época franquista siguen marcando los miedos de varias generaciones de españoles.

Cuenta en entrevistas anteriores que se tuvo que ganar la confianza de los mineros para poder integrarse desde un punto de vista de observador, ¿cree que le ayudó el ser también asturiano, de Gijón en concreto? ¿Si no lo hubiese sido hubiera sido distinto?

En Asturias ser asturiano siempre juega a favor pero no creo que haya sido eso lo único ni tampoco determinante en las relaciones con los protagonistas de ReMine. Creo que lo importante es tener paciencia y respetar la historia que estás abordando. Mi presencia en el conflicto fue tan constante que, al final, casi formaba parte del mobiliario. No concibo otra forma de aproximarme a las emociones humanas.

Fuente: ReMine
Fuente: ReMine

Esa organización, preparación de material para realizar barricadas y cortar líneas de comunicación, ¿dónde se aprende? Las tácticas de guerrilla urbana no se enseñan en la escuela, ¿cómo cree usted que han aprendido los mineros asturianos las técnicas de reivindicación y protesta? ¿Existe una transmisión del know how de una generación a otra?

La transmisión cultural ha jugado un papel determinante durante el últimos siglo. El trabajo ha pasado de padres a hijos y, en la mayoría de los casos, también los conocimientos sobre la lucha minera. Un bagaje histórico que el perverso proceso de prejubilaciones está desmoronando. Sin orgullo minero se acabará la transmisión cultural.

El apoyo de la población es fundamental en acciones como las que efectúan los mineros, propias de tácticas de guerrilla, efectuando acciones rápidas y sorpresivas, aprovechamiento del conocimiento del terreno; ¿considera requisito imprescindible el apoyo de la población de la cuenca minera para que las reivindicaciones mediante acciones de protesta tengan éxito?

Por supuesto. ReMine es una película sobre las posibilidades que podemos alcanzar cuando estamos unidos y sin el apoyo de la sociedad de las cuencas mineras no existiría el movimiento minero.

Antes de que saltara el escándalo de las cuentas en Suiza aparecía en el metraje el sindicalista Fernández Villa. ¿Cuál fue su papel durante las movilizaciones de 2012? ¿Se sospechaba ya entonces de él, usted en concreto?

Nadie era consciente del dinero corrupto que había acumulado Fernández Villa. Se percibía la necesidad de un relevo generacional en el SOMA que ocurrió seis meses después de la huelga, antes de conocerse el escándalo. De todas formas, ReMine es una película ideada para reivindicar a los seres humanos que habitan las cuencas mineras asturianas y no a los sindicatos o a los políticos.

¿Qué es ahora del movimiento minero?, ¿sigue activo?

Más de 1.500 mineros perdieron su empleo en la minería privada y las subcontratas durante los seis meses siguientes a la huelga de 2012. La Unión Europea ha establecido el cierre de todas las minas de carbón no rentables para 2018. Es difícil que vuelva a repetirse una movilización de la envergadura del verano de 2012 pero nunca puedes descartar la capacidad de protesta de los mineros.

¿Y las Mujeres del Carbón?

Han sido determinantes en la historia del movimiento minero. Sin ellas todos hubiera sido muy diferente. Estuvimos muy atentos durante la protesta a la organización de las mujeres porque históricamente siempre han tenido un papel protagonista en las huelgas mineras. Esta vez iniciaron la protesta con una asamblea de 60 mujeres en Mieres y en apenas tres horas ya tenían un calendario de movilizaciones acordado. Dos días después 400 mujeres estaban manifestándose frente al Parlamento asturiano.

¿Es el visto en Remine el último movimiento obrero, como reza su subtítulo? ¿No es desalentador?

El subtítulo persigue el debate. Yo tiendo a ser optimista y creo que la organización de los trabajadores seguirá vertebrándose porque sino estamos fastidiados.

Y para terminar, después de haber recogido tantos premios como lo ha hecho y se esperan aún, después del reciente especial en la televisión asturiana, ¿qué es lo próximo que nos tiene preparado Marcos M. Merino?

Una miniserie documental llamada La Llucha que está basada en ReMine y que se estrenará el 15 de septiembre en la Televisión Pública del Principado de Asturias. Estoy escribiendo un guión para iniciar un rodaje en la primavera de 2016. Seguiré insistiendo en la resistencia de los seres humanos frente a la adversidad.

Fuente: ReMine
Fuente: ReMine

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Raúl S. Saura

Raúl S. Saura

Raúl S. Saura es un error de la naturaleza. Escapado de un psiquiátrico, vino a anidar en el contenedor de basura que ejerce de puntual sala de reuniones de los mandamases de RAD Spain. Como con el tiempo se le coge cariño decidieron nombrarle mascota oficial y, por qué no, subdirector general. Insiste en que no ha nacido en Murcia.

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