La leyenda de un amor petrificado. Taj Mahal

En la arquitectura es muy habitual anclar los proyectos a conceptos abstractos, se intenta representar cosas inmateriales o intangibles. La luz, el aire, el dinamismo o la quietud, lo pesado o lo ligero, la paz, o incluso ideales filosóficos, suelen ser conceptos bastante utilizados, pero el concepto desde el que nace este edificio es un sentimiento, el mejor entre todos, y también el peor en ocasiones, el amor. El punto de partida de esta maravilla de la arquitectura podría comenzar con un érase una vez, o un cuenta la leyenda, y es que pocos edificios en el mundo pueden contar una historia semejante a esta.

Agra, India. 20 de mayo 1612. En la corte del emperador mogol Sha Jahan están de fiesta. El emperador contrae nupcias con la princesa persa Arjumand Banu Begum, más conocida hoy en día como Mumtaz Mahal. Las voces que nos llegan de aquellos días hablan de una mujer increíblemente bella, dotada de un enorme calor humano, una bondad que no conocía límites, una despierta inteligencia y un profundo conocimiento del mundo que la rodeaba. El emperador Sha Jahan contraía matrimonio por segunda vez, algo típico de aquella sociedad polígama, pero Mumtaz era su favorita. El emperador se enamoró de ella profundamente tiempo atrás, cuando en el año 1607 sus miradas se cruzaron en el populoso bazar de la ciudad. La dueña de esos ojos era la hija del Primer Ministro de la Corte y, por aquel entonces, contaba sólo con quince años. Esta niña se hallaba con un collar de cristales entre las manos y el por aquel entonces príncipe no duda en avasallar a la joven pagando por él, incluso cuando se entera de que el collar no era de cristales, sino de diamantes. La semilla estaba plantada, pero hubo de esperar cinco largos años hasta que esos dos pares de ojos volvieran a encontrarse, el citado 20 de mayo de 1612. Ese día, los sueños de Sha Jahan se hacían realidad y comenzaban años buenos, los mejores de su vida, años fructíferos que trajeron ni más ni menos que catorce hijos.

En 1631, mientras Mumtaz acompañaba a su marido en una campaña que buscaba apaciguar una rebelión, la última de esos catorce hijos se llevó la vida de su madre al nacer. Su padre siguió respirando, moviéndose, haciendo que vivía, pero su realidad era distinta. Su tristeza era tan honda que pasó ocho días, con sus noches, encerrado, aislado de un mundo sin Mumtaz, en los que no probó bocado ni bebió ni una gota. Al terminar este período, el demacrado emperador sale y se aferra a las últimas palabras que le dedicó su mujer, que construyera su tumba, que se casara de nuevo, que fuera bueno con sus hijos y que visitara su tumba cada año en el aniversario de su muerte. Así es como da comienzo la construcción del conjunto, nacido del dolor más profundo producido por el sentimiento más dulce. Y como es lógico, el emperador no escatimó en gastos. Agra se vistió con los mayores lujos, el fino mármol blanco de sus paredes fue traído de las canteras de Jodhpur, jade y cristal de la China, turquesas del Tíbet, lapislázuli de Afganistán, crisoberilo de Egipto, ágata del Yemen, zafiros de Ceilán, amatistas de Persia, coral de Arabia, malaquita de Rusia, cuarzo del Himalaya, diamantes de Golconda y ámbar del océano Índico.

El conjunto muestra una simetría perfecta, en la que cada objeto, sendero o arbusto tiene su polo opuesto. Y esto se refuerza con la utilización del agua en sus jardines. Cada lámina de agua está situada de tal manera que refleje puntos en concreto, consiguiendo una simetría en los tres ejes del espacio.

A menudo confundimos hoy en día el concepto de Taj Mahal, que no se refiere a su joya de la corona, el impoluto Mausoleo que marca el centro visual y el corazón del complejo, sino a todo el conjunto al completo, con sus edificios secundarios, sus jardines, e incluso el tramo del río Yamuna que discurre por allí, que se cree fue incorporado al Taj Mahal como alegoría al río de la vida.

El Mausoleo es ni más ni menos que lo dicho antes, el amor hecho piedra. Es lo que da sentido a todo el conjunto, el centro de todo sin serlo físicamente. Allí descansan juntos Mumtaz y Sha Jahan. Lo que se piensa en ocasiones que son sus tumbas no son más que dos cenotafios, situados en el único lugar del complejo que no es simétrico. El de Mumtaz se encuentra en el centro de todo, mientras que el del emperador se sitúa a su izquierda. Sus tumbas se encuentran realmente en un nivel inferior del edificio. En una visión completamente simplista, el edificio es un cubo de 55 metros de largo con sus vértices achaflanados, y se sitúa sobre una peana cuadrada con altos minaretes en sus esquinas que realzan el conjunto y lo completan. Aunque lo más llamativo del edificio con diferencia es su enorme cúpula central. Su altura es casi la misma que la del basamento, 35 metros, y se encuentra apoyada sobre un tambor circular que ayuda a dar mayor sensación de verticalidad a la cúpula. La forma de la cúpula se enfatiza además por las cuatro cúpulas pequeñas dispuestas en las esquinas del edificio, a los pies de la mayor.

Desde el punto de vista arquitectónico podría decirse mucho más no sólo del Mausoleo, sino del conjunto en general, es un ejemplo vivo de la arquitectura mogol y persa, de las tradiciones islámicas e hindú, todo en perfecta armonía pero en realidad, si hay algo que busca cualquier arquitecto es emocionar. La buena arquitectura es la que emociona, la que te hace sentir un no sé qué que qué sé yo al verla, la que no necesita ser explicada para saber que es buena, y eso sólo ocurre en muy pocas ocasiones, y el Taj Mahal puede presumir de ser uno de los mejores ejemplos, si no el mejor, en este sentido. Una verdadera maravilla.

Esta entrada ha sido escrita por culpa enteramente de una amiga a la que conozco desde hace muchos años, y a la que quiero no sólo por lo bueno y divertido que hemos pasado, si no también por los ratos menos buenos, aquellos ratos que hacen que los momentos buenos reluzcan mucho más de lo que lo harían normalmente. Últimamente la veo poco, ¡porque la tipa no para! Es lo que tienen las mentes despiertas, que siempre vienen acompañadas de un culo inquieto como dice mi abuela. Todas las fotos del post (menos el plano, que es de la Wikipedia, y la primera de todas) son suyas, y no va a ser la última vez que veáis cosas suyas. Ya os contaré más de ella y lo que hace, pero si os pica la curiosidad, también tiene un blog en el que cuenta sus experiencias y vivencias allá por donde va (http://unsegundoporvivir.blogspot.com.es/). ¡¡Muchísimas gracias por todo María!!

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Nano Fernández

Nano Fernández

Un día estudié arquitectura y me enamoró. Por desgracia, no me pasa lo mismo con el inglés. Blogger entusiasta, aunque vaguete. Expatriado a tiempo completo.

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