Jurassic World. El dinero corrompiendo un mito

No soy un fan acérrimo de la saga Jurassic Park (1993, 1997, 2001) pero sí sé reconocer que es una de las sagas que han marcado la historia del cine, sobre todo su obra original, Jurassic Park (1993). Una parque de atracciones protagonizado por dinosaurios de toda clase, pero todos ellos impresionantes. Una lucha por la supervivencia en un ambiente que roza el terror, entre lluvia y oscuridad y siempre con los diferentes dinosaurios al acecho. Grandes personajes, grandes actores, unos efectos especiales sublimes para su época y una banda sonora para la historia. Jurassic Park marcó un antes y un después en la gran pantalla de la mano de un genio como Steven Spielberg, una obra completamente atemporal de la que a día de hoy aún disfrutan grandes y pequeños, bueno muy pequeños quizás no. Unos años después del último film de la saga a una de las grandes productoras de cine le pareció buena idea resucitar la a través de una superproducción. Colin Trevorrow fue el encargado de dirigir tal osadía con un resultado realmente digno de una herejía cinematográfica.

La historia se centra en la nueva reapertura del famoso parque de atracciones bajo el nombre de Jurassic World veintidós años después con parte del elenco de dinosaurios domesticado para disfrute de los visitantes. Todo se aventura muy feliz hasta que la alteración genética de los dinosaurios va un paso más y crean un superdinosaurio que se les va de las manos.

Superproducción vacía

Fuente: http://www.nochedecine.com/2015/10/23/jurassic-world-la-tercera-pelicula-mas-taquillera-de-la-historia-llega-a-nuestras-casas-el-23-de-octubre/
Fuente: http://www.nochedecine.com/2015/10/23/jurassic-world-la-tercera-pelicula-mas-taquillera-de-la-historia-llega-a-nuestras-casas-el-23-de-octubre/

A pesar de contar con críticas realmente buenas, personalmente la película obvia todas y cada una de las virtudes de la obra original para desarrollar una superproducción vacía. Lo peor sin duda se centra en el argumento. Todo el mundo ha visto alguna vez una película de bajo presupuesto donde un supermonstruo o un supercataclismo amenaza la humanidad y un grupo de más o menos listos encuentra la forma de acabar con el peligro con una solución extraña. Bien, si a una obra de este calibre metemos un protagonista joven y guapo de talento (aunque no se le exija que lo muestre) y dinero a borbotones tenemos Jurassic World. La esencia del artículo es esa, pero desgranaremos un poco más todos los detalles.

En Jurassic Park el parque se les va de las manos y el grupo protagonista no busca nada más que sobrevivir ante el infierno natural que se ha desatado. En esta ocasión los protagonistas no buscan sobrevivir, buscan acabar con el peligro, un peligro que no es un infierno natural, sino un super dinosaurio super inteligente alterado genéticamente para serlo. El resto de dinosaurios son masacrados por el denominado Indominus Rex, dejando todo el peligro en su figura. Parecerá una tontería, pero este hecho sitúa el film más cerca de un serie b dopado económicamente que una obra con la esencia de Jurassic Park.

El ambiente, otro gran puntal de la obra original, en esta ocasión se olvida. El gran parque de atracciones se presenta visualmente durante prácticamente toda la obra como eso, un gran parque de atracciones. Planos inmensos y luminosos de gente disfrutando de los dinosaurios domesticados, paseando a su lado o incluso montándolos. La irrupción en el argumento de Indominus Rex no lleva en ningún momento a cambiar el enfoque visual de la obra, obviando completamente cualquier indicio de crear un ambiente que no sea el de promoción de cualquier parque de atracciones. La falta de tensión que todo ello provoca es una lacra muy dura para la obra.

A pesar de alejarse completamente de la esencia que se le intuía, la obra sí hace guiños en varias ocasiones al film original, además de la propia temática. Signos físicos del parque original, adolescentes perdidos en sus inmediaciones, el interés personal de alguno de sus protagonistas, la presencia de BD Wong y poca cosa más. El grupo de expertos e intrépidos personajes que encaraban la obra original, encabezados por un memorable Sam Neil en su papel de doctor Alan Grant, son remplazados por personajes vacíos completamente. La cara visible del reparto en esta ocasión es Chris Pratt, joven y guapo actor norteamericano que hemos podido ver en la acertadamente exitosa Los guardianes de la galaxia (2014). Bryce Dallas Howard encarna a la ejecutiva tópica y patosa que le acompaña.

Sin tensión, ni ambiente, ni agresividad… no hay nada

Fuente: http://www.sensacine.com/actores/actor-91615/fotos/detalle/?cmediafile=21204740
Fuente: http://www.sensacine.com/actores/actor-91615/fotos/detalle/?cmediafile=21204740

Destacar sin duda el papel de los raptors en todo esto. El veloz y perfecto depredador esencial en el film original en esta ocasión se presenta como un lobo domesticado. Sus primeras apariciones son dolorosas a nivel cinematográfico, pero sin duda se agradece poder ver algo más violento y agresivo que el dichoso superdinosaurio. Los raptors encarnan el mensaje más o menos moral que quiere aportar la obra con la domesticación y uso de los dinosaurios para el entretenimiento o incluso la batalla. La masacre encarnada por los pterosaurios (dinosaurios voladores), a pesar de ser de los pocos aciertos de la película, llega tarde. El resto de especies brillan por su ausencia o se muestran domesticadas completamente.

Paradójicamente, los brutales efectos especiales que emanan del film no fluyen con él. Será por el ambiente, por el argumento, por la inexistente ferocidad de las especies o por un trabajo fotográfico muy justo, pero es sorprendente cómo una superproducción vacía de argumento que se basa en los efectos especiales para cautivar al espectador no fluyan con el conjunto, al igual que la propia banda sonora que avergüenza a cualquier fan de la saga.

Como he presentado el tipo de argumento que desarrolla la película unos puntos más arriba, su desenlace no puede ser de otra forma que una batalla al más puro estilo Godzillla (2014) con todos mis respetos al buen trabajo que hizo Gareth Edwards con ello.

En resumen, estamos ante una superproducción vacía que atenta contra la esencia de Jurassic Park de una forma realmente dolorosa. Un ambiente de promoción, buenos actores encarnando personajes demasiado simples, un argumento de serie b, unos efectos especiales poco fluidos y, sobre todo, una falta de tensión increíble derivan en una mala película. Escudándonos en su vertiente más entretenida, el entretenimiento no va regido de la simplicidad. Guardianes de la Galaxia dan fe de ello.

Valoración de la obra: 5/10

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Ramón Ruestes Faire

Ramón Ruestes Faire

Crítico de cine y series. Torres de Segre, Lleida, Catalunya, España

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COMENTARIOS

  • Adrian R

    A mí la película me gustó. Supongo que cumplió su cometido, que no era otro que el de entretener. Lo que mucha gente se esperaba era volver a ver Jurassic Park (la de 1993) de nuevo, y eso es irrepetible. Colin Trevorrow es un buen director, lo hizo bastante bien en mi opinión. Veremos a ver si se convierte en un director mas “notable” si hace bien el nuevo episodio de Star Wars, que creo que corre por su cuenta.

    Un saludo, gran artículo!

  • Ramón Ruestes Faire Ramón Ruestes Faire

    Gracias por el comentario compañero. Como se desprende ligeramente del artículo, a mí la película no me gustó, xD,. Comparto todo el resto. Veremos que tal desarrolla la nueva entrega de Star Wars, que tampoco es tarea fácil. Otra cosa no, pero Colin Trevorrow es valiente en sus proyectos.

    Un saludo !!

  • […] a suceder. Vimos a Chris Pratt en la fantástica Guardianas de la Galaxia (2014) o en la justa Jurassic World (2015), ambas obras con más dinamismo que exigencia interpretativa. En esta ocasión, la situación de la […]

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