El pastel de semillas de “Jane Eyre”

Hoy os traigo un postre de uno de mis libros preferidos. Como ya habréis visto en el título, se trata de Jane Eyre. Y es que tengo que confesar que me encanta la literatura inglesa de esa época: las Brontë, Jane Austen… el siglo XIX en Inglaterra, resumiendo.

Pero no os preocupéis, no he venido a daros una clase de literatura, sino a hablaros de este postre, que es uno de los escasos momentos agradables de la infancia de Jane. No quiero hacer spoiler, pero como esto es solo el principio del libro os diré que la pobre niña lo pasa bastante mal de pequeña: su tía no la quiere, sus primos la tratan mal y acaba siendo enviada a un internado para niñas pobres gobernado por Mr. Brocklehurst, un sacerdote con corazón de piedra y mano de hierro que sostiene que pasar penalidades es maravilloso para el alma de estas niñas (pero no para la suya, claro).

En fin, que me alargo. El caso es que en un momento dado, la directora del internado, Maria Temple, invita a Jane y a su amiga Helen a merendar en su despacho. La criada trae té y tostadas, pero el pan es tan escaso que al final Miss Temple saca un pastel de semillas que tenía guardado para darles más tarde y se lo ofrece para merendar. El inesperado regalo le sabe a Jane «a néctar y ambrosía».

El caso es que, al principio, no sabía qué clase de semillas eran las de la tarta. ¿De amapola?, ¿de sésamo?, ¿de girasol? Pues resulta que no. Tras investigar un poco por internet, descubrí que este tipo de tartas, habituales en la Inglaterra de esta época (y que por cierto, se mencionan también en El hobbit, cuando los enanos se dan un banquete en casa de Bilbo) solían hacerse con semillas de comino. Sé que suena raro, porque no es la típica especia que echaríais en un postre, pero os prometo que el resultado es original y muy rico. Además, podéis encontrarlas en la sección de especias de cualquier supermercado.

[Editado: me comentan, y con razón, que otra opción eran las semillas de alcaravea, una especia similar al comino. Ambas opciones son válidas.]

Está bien, no quiero acabar con vuestra paciencia, así que será mejor que pase a contaros la receta. ¡Vamos allá!

Ingredientes

175g de mantequilla o margarina (a temperatura ambiente)
175g de azúcar
4 huevos
250 g de harina
40 g de semillas de comino o alcaravea (enteras, no molidas)
2 cucharadas de leche
2 cucharaditas de levadura

Preparación

1. Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que quede una mezcla homogénea.

2. Añadimos los huevos y batimos de nuevo.1

3. Añadimos la harina, la leche y la levadura y mezclamos hasta que quede una pasta espesa y homogénea.

4. Añadimos las semillas de comino y mezclamos para que queden bien repartidas.

5. Untamos un molde con mantequilla y vertemos la mezcla. Yo he usado un molde tipo bundt (los que tienen forma de anillo) pero no pasa nada si tenéis un molde plano normal y corriente. Sencillamente, este tipo de pastel es más fácil de cortar en rebanadas, pero es un detalle sin importancia.

6. Horneamos a 180-200ºC durante aproximadamente media hora. Sabréis que está listo cuando comience a estar dorado por encima y si hundís un palillo en la masa sale limpio.

¡Listo! Solo hay que desmoldarlo y dejar que se enfríe para poder comerlo.

Como veis, es una receta muy, muy sencilla. Tan solo hay que mezclar todos los ingredientes y al horno, y el resultado merece la pena. Y por supuesto, nada mejor que degustarlo leyendo Jane Eyre. El 21 de abril se cumplieron 200 años del nacimiento de su autora, Charlotte Brontë. ¿Qué mejor forma de celebrarlo?

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María García

María García

Intento encontrar mi camino entre un laberinto de estanterías armada con una pluma y un papel.

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