Leyendas del motor: Alonso vs Schumacher

Cuando un aficionado a un deporte intenta buscar motivos para explicar su pasión tiende a recurrir a hitos del pasado. Para la Fórmula 1 no hay excepción en ese caso y los seguidores del deporte rey del motor tenemos unas cuantas historias para recordar y transmitir nuestro sentimiento. Entre estas historias también nos gusta añadir comparaciones. ¿Quién es o fue el mejor piloto de la historia? Esa es la pregunta más difícil de contestar y la respuesta más habitual y sensata es aquella de que es muy difícil decidir porque muchos no han coincidido en la misma época. Pero, ¿qué pasa si hubo esa coincidencia? Aprovecharemos uno de los pocos casos en los que sí existió esa casualidad y estas dos superestrellas nos brindaron un duelo exquisito, hablemos del duelo SchumacherAlonso.

Pese al corto periodo de tiempo que duró este emparejamiento, no estuvo exento de buenos momentos, grandes duelos y grandes frustraciones. Situémonos cronológicamente.

El primer año en el que ambos coincidieron en la parrilla fue allá por el 2001. Un jovencísimo Fernando Alonso llegaba al mundial de Fórmula 1 de la mano de Minardi. El por aquel entonces equipo de los novatos traía a uno que, según su descubridor Flavio Briatore, prometía una proyección interesante. Eso por un lado, al otro lado del ring encontramos a una figura que, lejos de intentar convencer a los espectadores, consagraba año tras año su meteórica carrera y sumaba su tercer título consecutivo y se disponía a conseguir el cuarto. Schumacher lo hizo sin problema con una superioridad manifiesta de su Ferrari, que volvía a dominar el Mundial. Al año siguiente no hubo posibilidad de duelo entre ambas figuras ya que Alonso abandonó Minardi para entrar en las filas de Renault como piloto de pruebas.

Llegó el año 2003 y Schumacher sumaba en su palmarés nada menos que 5 coronas mundiales, igualando así al mítico Juan Manuel Fangio y colocándose entre los mejores de la historia. Esta victoria llegó tras puntuar en la última carrera de la temporada, haciendo inútil la victoria de Kimi Raikkonen, quien disputó el Mundial al káiser hasta la última prueba. Pero a todo esto, a lo largo de la temporada 2003, empezaba a asomar la cabeza un habilidoso piloto que provenía de Oviedo, Asturias. Inédito hasta la fecha, un español empezaba a escribir su nombre en letras de oro en el máximo exponente del automovilismo deportivo. Un irreprochable podio en Sepang, propiciado por la que fue la pole más joven de la historia, seguido de otro podio en Brasil y un fantástico segundo puesto en Montmeló hacían entrever que el piloto astur podía llegar lejos algún día, y ese día llegó.

El 24 de agosto de 2003 España sentía por primera vez en la historia su himno en la Fórmula 1 de la mano de Alonso. En una victoria redonda se convertía en el piloto más joven en proclamarse campeón de un gran premio y lo hacía tras doblar hasta al séptimo clasificado (su compañero de equipo, Jarno Trulli). Al acabar la carrera los medios de comunicación se dirigieron al káiser, quien quedo en octava posición y por ende también doblado por Alonso, y le preguntaron si le preocupaba que el español le doblara. Él sin perder su carismática serenidad alemana contestó que quien tenía que preocuparse era Renault porque también su propio compañero fue doblado.

A partir de ese momento empezaron a aflorar los deseos de los aficionados del duelo en pista entre el alemán y Fernando. El primer atisbo de duelo sucedió en 2004 aunque Renault no encontró el desarrollo ideal para el R24 y Alonso sólo pudo conseguir podios como mejor posición y no obtuvo la primera plaza en ninguna ocasión, mientras que Schumacher no quedó contento tras ganar el campeonato de 2003, que en 2004 repitió corona, por quinta vez consecutiva alzándose hasta el Olimpo del deporte siendo el único en obtener 7 títulos mundiales. Pese a la hegemonía del alemán en esta temporada, en la cita de Francia empezó a vivirse el duelo Alonso-Schumacher ya que Michael le arrebató la victoria al asturiano tras una jugada maestra en la que pasó más veces por boxes (un total de 4 paradas) aprovechando la corta distancia del pit lane. Esto permitió que el alemán llegara con neumáticos en mejor estado al último tramo de la carrera para llevarse la victoria.

Pero 2005 fue otra historia. Renault había recopilado los datos necesarios durante la anterior temporada y había construido un monoplaza efectivo donde los hubiera. Nueva normativa, mayor presencia de elementos aerodinámicos y en general un monoplaza nacido para ganar trajeron al Mundial una nueva figura que amenazaba la hegemonía de Ferrari y el káiser.

Empezó bien la temporada para la marca del rombo, aunque con el protagonista menos esperado. Giancarlo Fisichella estrenó el casillero de Renault, obteniendo una pole y victoria en el primer gran premio del año, celebrado en Australia. Pese a ello, Fernando logró el tercer puesto y se llevó la vuelta rápida en carrera.

La siguiente carrera, en Malasia, circuito insignia de Alonso, ganó su segunda carrera en su palmarés y se convirtió en el primer español en colocarse líder del mundial de Fórmula 1. Certificaba así al fin lo que vaticinó Briatore y lo que parecía indicar aquella victoria de 2003. A la victoria de Malasia le siguieron la misma posición en Baréin y llegó el Gran Premio de Imola.

En territorio sanmarinense pudimos ver por primera vez un duelo directo en pista entre las estrellas que hoy nos ocupan. A falta de 10 vueltas para concluir el gran premio, Fernando ocupaba la primera posición de la parrilla, detrás, un Michael Schumacher desbocado le daba alcance al asturiano. Durante 10 vueltas eternas, inacabables, enormes, infinitas y un sinfín de adjetivos que podríamos decir, Schumacher intentaba en cada centímetro del circuito adelantar al líder de la carrera. Alonso, por su parte, retenía con una firmeza y decisión impropias de su experiencia todos y cada uno de los envites de todo un siete veces campeón del mundo de Fórmula 1.  Y tras esas 10 vueltas cayó la bandera a cuadros y el astur se llevaba el gato al agua. Ya en el parque cerrado, Alonso contestaba con total naturalidad a la prensa su estrategia: “frenaba más pronto en la mayoría de curvas para que Michael tuviera que frenar más y bloquear y así salir yo de la curva con más ventaja”.

Fuente: crash.net
Fuente: crash.net

Tras esta actuación no volvió a haber otro duelo directo en esa misma temporada hasta Japón. Antes de esa cita, que fue la penúltima de la temporada, solo en tres ocasiones quedó Michael por delante del piloto de Renault, y solo en una de esas ocasiones ambos acabaron la carrera.

Pero merece la pena volver a tierras niponas. Allí, con Alonso ya proclamado campeón del mundo a falta de disputar dos carreras (Japón y China) volvieron a encontrarse en pista, pero esta vez fue un encuentro fugaz aunque intenso. Alonso venía dándole caza al káiser y en la curva 130R, una rápida a izquierdas, Fernando le propicio la que se considera una de las mejores maniobras de la historia para arrebatarle la posición al piloto de Ferrari. Finalizó el año 2005, con un total de 7 victorias para Alonso y tan sólo 1 para Schumacher, quien no pudo hacer más debido al discreto rendimiento de su Ferrari con los Bridgestone.

En la siguiente temporada, Renault volvía a trabajar como es debido y esta vez Ferrari pudo afinar la maquinaria correctamente para darle a Michael un coche a la altura de sus expectativas.

Empezó la temporada, y las expectativas se cumplieron. Ya en la primera cita del año, en Baréin, Alonso ganó por delante de Schumacher con tan solo 1,2 segundos de diferencia. Parecía que este año sí que habría duelo, y vaya si lo hubo. Solamente 2 pruebas más tuvimos que esperar para presenciar el primero directo, y se dio en Imola, en ese circuito donde un año antes Fernando Alonso desquició al más laureado piloto de la Fórmula 1. Pero en esta ocasión no tuvo tanta fortuna el asturiano y el piloto alemán le devolvió la jugada y se llevó la victoria manteniendo a raya a un Fernando Alonso que quería repetir victoria en el autódromo Enzo e Dino Ferrari.

En la siguiente prueba, Fernando volvió a ceder al poder del káiser quedando por detrás de él en la prueba que se disputaba en tierras germanas bajo el nombre de Gran Premio de Europa. Pero no quedó ahí la cosa y Alonso volvía a tomar la iniciativa. Llegó el gran premio de España y Alonso pudo al fin ganar en casa y premiar a la marea azul con una incontestable victoria. A la obtenida en Montmeló les siguieron la de Mónaco, Gran Bretaña y Canadá, luchándole la victoria a Michael en todas excepto Mónaco, donde Schumacher protagonizó una polémica acción al detener premeditadamente su coche en la curva de La Rascasse para poder mantener la pole position.

No contento con ello, Michael quiso recordarle a Alonso que no había desaparecido de la lucha y volvió a endosarle tres victorias consecutivas al astur, quien únicamente pudo acercarse al káiser en Magny Cours tras quedar en segunda plaza a 10 segundos de Schumacher, que sumaba con esta victoria la octava en el trazado galo.

Tras la prueba disputada en Hockenheim, también dominada por Schumacher, llegó el gran circo a Hungría. En Hungaroring, circuito talismán para Fernando y que le vio subirse al cajón más alto del podio por vez primera en su carrera, se citaron con la épica.

Ya empezó con el pie izquierdo para ambos protagonistas al recibir sendas penalizaciones tras cometer una serie de infracciones en los entrenamientos. Schumacher se vio obligado a salir en la posición número 12 y Fernando en la 15. Y llegó el día de la carrera. Ninguno de los aficionados de la Fórmula 1 ni los seguidores de Alonso estábamos preparados para tal derroche de habilidad. Bajo una lluvia intensa que convirtió el trazado húngaro en una pista de patinaje, Alonso se alió con el dios de la lluvia y acompañado de un increíble R26 sacó a relucir un repertorio de recursos. Adelanto en la salida, en la primera curva, en la segunda, por la izquierda, por la derecha, por dentro, por fuera… Alonso salió al trazado desbocado y con ganas de dar un golpe de autoridad, y tal fue su empeño que en tan sólo 3 vueltas rodaba ya en cuarta posición. Entre tanto, le endosaba a Michael un adelantamiento espectacular en la quinta curva del circuito por fuera ante el que nada pudo hacer el alemán y tuvo que conformarse con ver desaparecer en el horizonte a un relámpago azul que quería despedirse de Renault dándole el título. Una tuerca mal apretada hizo que Alonso no pudiera terminar la carrera y redondear así una actuación épica que sin duda pasó a los anales de la historia.

En la siguiente prueba Fernando quedaba en segunda posición, justo por delante de Schumacher. Y tras esa prueba visitaban Italia, Monza, la casa de la Scuderia y allí no hubo sorpresa. Michael Schumacher se llevaba la victoria y hacía doblemente efectiva la retirada de Alonso para empezar a acariciar el título mundial que hubiese supuestos su octava corona.

Pero aún quedaban páginas por escribir y casi un mes después visitaban China. Allí, de nuevo, Schumacher despejó aún más su camino hacia el título haciendo que la pole position obtenida por Alonso no fuera efectiva.

Con el título ya casi bajo el brazo del alemán se desplazaron a tierras del sol naciente. Allí en Japón, en el mítico trazado de Suzuka, Alonso necesitaba un buen resultado y que Schumacher quedara lo más atrás posible para recuperar parte de sus opciones al título. Pese a estar empatados a puntos, Fernando venía en una tendencia negativa que se había consumado con la pérdida de la primera plaza en la general a favor del alemán.

Pero en Japón cambió todo, la mala suerte pasó a visitar a Schumacher y tras una gran actuación de Fernando, que estaba recortando distancias al káiser, éste vio cómo su Ferrari hacía algo que no repetía desde el año 2000. El propulsor italiano dijo basta y rompió motor, sirviendo así en bandeja la victoria a Fernando, quien consiguió aumentar la distancia en el campeonato en un total de 10 puntos.

Esto hizo que al asturiano le bastara con sumar más puntos que Schumacher en el siguiente y último gran premio de la temporada para quitarle el campeonato, y así fue. Fernando cruzó la línea de meta en segunda posición y Schumacher lo hacía en la cuarta plaza. Tras la carrera y finalizar el campeonato, se hizo efectiva la ya anunciada retirada de Michael Schumacher y tomó el mando de relevo Fernando Alonso, quien paso a ser considerado como uno de los impulsores de la retirada del káiser y su relevo natural.

Luego, entre 2010 y 2012, Michael Schumacher volvía a la máxima competición del motor pero al hacerlo en un equipo en construcción como era Mercedes GP no pudo brindar otra característica lucha directa con Fernando, quien luchaba año tras año por intentar arrebatar la corona a Red Bull Racing.

Afortunadamente, y pese a la gran rivalidad vivida, ambos pilotos siempre se mostraron respetuosos entre ellos e incluso hicieron gala de una relación distendida y amistosa.

Fuente: f1fanatic.co.uk
Fuente: f1fanatic.co.uk

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César Matarín Fernández

César Matarín Fernández

Soy un proyecto de ingeniero mecánico que tiene la fortuna de dirigir un fantástico grupo que escribe del mundo del motor, del cual me considero un profundo enamorado.

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