#ThrowbackThursday: la carrera espacial

20 de julio de 1969. Neil Armstrong llega a la Luna por primera vez en la historia en lo que sería “un pequeño paso para el hombre, pero un gigantesco paso para la humanidad”. Este momento fue televisado por todo el globo, y pocos son lo que, viviendo en aquella época, no vieran con sus propios ojos este momento tan importante… tanto como para la tecnología y la ciencia como para el orgullo nacional.

Si bien los orígenes de la carrera son difusos, los pondremos en el Año Geofísico Internacional, celebrado entre 1957-1958. Aquí se presentaron los dos únicos satélites del mundo: el Sputnik -que, además de ser ruso, fue el primero en llegar a órbita terrestre- y el Explorer I, financiado por el Departamento Armamentístico Americano y que dio como resultado el descubrimiento de los Cinturones de Radiación de Van Allen.

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Primera foto de la luna por el satélite Luna 3. Fuente: wikipedia.org

En cuanto al trato animal, los rusos se adelantaron y enviaron a la perrita Laika el 3 de noviembre de 1957 al espacio en una misión suicida para analizar las respuestas de los seres vivos en el mismo. Lo que nadie sabía es que se convertiría en un tema polémico, donde las críticas hacia el maltrato animal y las manifestaciones al respecto estuvieron a la orden del día en todos los países no participantes en el Tratado de Varsovia.

Por el lado americano la situación no se iba a suavizar tampoco, y Eisenhower, a pesar de sus primeras actitudes reacias, empujó el  Acta del Congreso para la Defensa Nacional de la Educación, en el que se prestaban becas y ayudas a todas aquellas personas que se involucraran en el estudio de las ciencias y los idiomas extranjeros, y en 1958 fundó la NASA con la intención de crear una administración gubernamental encargada específicamente de los vuelos espaciales y terrestres. Además, en ese mismo año llegó al espacio el SCORE -que fue el primer satélite implicado en la comunicación del mundo- y el Vanguard 2 al año siguiente, que fue el primer satélite meteorológico. Sin embargo, en ese mismo año, los rusos ya habían posicionado un satélite en la Luna, el Luna 2, le habían sacado fotos (Luna 3) y habían orbitado el Sol (Luna 1).  Los comunistas iban ganando.

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Valentina Tereshkova. Fuente: todocoleccion.net

A estas alturas de la película, la Carrera Espacial estaba tan unida al orgullo nacional que en 1960 fue el tema estrella durante las elecciones americanas, y en 1961 John F. Kennedy fue elegido presidente, convirtiéndose en la cara por excelencia de la carrera espacial americana (siendo la soviética la del primer ministro Nikita Jrushchov, famoso golpeador de zapatos en la ONU también). La financiación a este proyecto aumentó en un 500% en USA.

Y el asunto se fue haciendo cada vez más reñido: el 13 de abril de 1959 Yuri Gagarin (URSS) se convirtió en el primer hombre en llegar al espacio, seguido por Alan Shepard (USA) sólo 23 días después. Como dato curioso, destacar que el aterrizaje de vuelta de este último fue correctamente calculado a mano por la matemática afroamericana Katherine Johnson, condecorada a la Medalla del Honor en el 2015.

Ciertamente, estamos rezagados, y por un tiempo lo estaremos en los vuelos tripulados. Sin embargo, no pretendemos permanecer rezagados, y en esta década, nos recuperaremos y seguiremos adelante.

(…)

Pero si afirmara, mis conciudadanos, que enviaremos a la Luna, a un cuerpo celeste desconocido, y luego traerlo de regreso a la Tierra de manera segura, y que haremos todo esto y lo haremos bien, y lo haremos primero antes de que termine esta década, entonces tenemos que ser audaces.

Discurso de John F. Kennedy, Universidad de Rice, Texas (12 de septiembre de 1962)

Entonces llegó el éxito ruso: en 1963 Valentina Tereshkova se convirtió en la primera mujer en llegar al espacio. Sólo dos años después, en 1965, Alekséi Leónov abrió la puerta de su nave y se aventuró en el primer paseo espacial de la historia. Ese mismo año, la sonda Venera 3 se convirtió la primera en llegar a Venus, aunque no con muy buenos resultados debido a las altísimas presiones del planeta, obligando a repetir la misión 7 veces más. También se envió una sonda a Marte.

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Neil Armstrong posando al lado de la bandera americana.Fuente: taringa.net

Finalmente, y para desesperación de la URSS, en 1966 murió el ingeniero Serguéi Korolev, cerebro principal de todos los éxitos obtenidos por la Unión Soviética en el campo espacial. De esta manera, le dejó el campo abierto a Wernher von Braum (exmilitante de las SS y nacionalizado americano para trabajar en la carrera espacial) para poder remontar y superar a los soviéticos.

Dicho y hecho, en 1968, el Apolo 8 se convirtió en la primera expedición humana en orbitar la luna. Y, tan sólo un año después, el Apolo 11 llegaría a buen puerto, convirtiéndose en la primera nave en llegar al satélite en la historia de la humanidad, hecho que a su vez proclamó a los EEUU como vencedores de la carrera.

Desde ese momento, muchas cosas han ocurrido por el mundo: la URSS se disolvió; el apodo del tercer integrante del Apolo 11, Edwin AldrinBuzz- fue utilizado para  nombrar a uno de los personajes más entrañables del cine animado: Buzz Lightyear; y muchos de  los inventos colaterales producidos por los avances tecnológicos de la carrera -lentes resistentes a arañazos, televisión por cable y los joystick entre otros- nos sirven hoy en nuestro día a día. Actualmente, la NASA planea un nuevo aterrizaje en Marte, mientras que otra agencia privada, SpaceX, ya está reclutando a los astronautas.

La carrera espacial, si bien fue conocida por su competitividad, permitió en los años posteriores la alianza de las dos grandes potencias en cuanto al desarrollo tecnológico y al descubrimiento del espacio. Muchos dicen que fue el final de esta competición lo que consiguió acabar con la Guerra Fría entre ambos países. Lo que sí sé es que esta colaboración se ha mantenido hasta el final ya que, en la actualidad, todos los lanzamientos que se hacen de la NASA se producen en Rusia, que pasó de ser un país poco más que tercermundista a posicionarse en la cima del avance tecnológico. Esperemos que, en esta ocasión, el desarrollo vaya en manos del progreso y no de las ansias de supremacía política.

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Valentina Lorenzo

Valentina Lorenzo

Estudiante universitaria y música a tiempo parcial. Entusiasta y coleccionista de lo absurdo.

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