Leyendas del motor: Alonso vs Hamilton 2007

En sus casi setenta décadas, la Fórmula 1 ha tenido numerosos enfrentamientos o piques en las pistas que han dado lugar a históricas rivalidades como la de Niki Lauda contra James Hunt, en 1976, o la que mantuvieron Ayrton SennaAlain Prost entre finales de los ochenta y principios de los noventa. En la era moderna hubo otros como el de VettelWebber durante los primeros años de esta década, que acabó con el australiano marchándose del equipo Red Bull y de la máxima categoría automovilística al acabar la temporada 2013. Pero ha habido más episodios dignos de destacar, como la rivalidad que mantuvieron Alonso Hamilton en el año 2007, cuando los dos competían en McLaren-Mercedes.

El piloto español se encontraba, probablemente, en el momento más motivado de su trayectoria, ya que venía de lograr dos títulos consecutivos en Renault (2005 y 2006). El ovetense había conseguido romper la dictadura que llevaba ejerciendo Michael Schumacher durante todo lo que iba de los 2000 y aquel año iba a la caza de su tercer título, con un coche que prometía ser competitivo. En la primera cita, en Australia, el español finalizó segundo por delante de su compañero, mientras que la victoria se la llevó Kimi Raikkonen. En la siguiente carrera, en Malasia, fue el asturiano quien ganó, por delante del británico y del finés.

Sin embargo, comenzaron a llegar esos problemas que acaban siendo determinantes a la hora de analizar los resultados finales. Durante la noche del viernes de la tercera prueba, en Baréin, una de las lámparas del techo del garaje de McLaren se desprendió e impactó contra el MP4-22 del español. De este modo, se fastidiaron sus expectativas para el fin de semana, ya que, al no poder calificar bien el sábado, finalizó el domingo quinto. Aunque en Mónaco remontaría con otra victoria, el no repostar durante la salida del Safety Car en Canadá le costaría el séptimo puesto, al ser penalizado con un Stop & Go por parte de los comisarios, mientras Hamilton vio la bandera de cuadros.

En Francia, la suerte de Fernando volvió a verse truncada a causa de una rotura en la caja de cambios del McLaren durante la Q3, que le hizo salir décimo y acabar séptimo en la carrera, mientras que Hamilton acabó tercero y su ventaja iba aumentando. Tras tener lugar en Gran Bretaña el mismo podio que en Australia, el Gran Premio de Europa dejó a Hamilton noveno, mientras que el español logró la victoria en una carrera marcada por la lluvia.

A todos estos problemas mencionados hay que sumar el de la retirada que sufrió el piloto ovetense en Japón a causa de un accidente, debido a que la presión de sus neumáticos no estaba ajustada correctamente. Hamilton sufrió su abandono en la siguiente carrera, en China, debido a una salida de pista en la entrada de boxes, que hizo que se quedara atrapado en la gravilla (Sanganchao, como comentaron en su momento Antonio LobatoGonzalo Serrano). De este modo, Hamilton contaba con 107 puntos; su compañero, con 103 y Raikkonen, con 100 y los tres estaban dispuestos a darlo todo por la victoria en la última carrera, en Brasil.

Aquella carrera, con pole de Felipe Massa, finalizó con éste en segundo lugar, mientras que Raikkonen logró la victoria y Alonso, el tercer puesto. En cuanto a Hamilton, quedó séptimo al salirse de pista (de nuevo) al comienzo de la carrera en su lucha con Alonso y así perdió el que pudo haber sido su primer título mundial (aunque, según denunció McLaren, la temperatura del combustible de los monoplazas de RosbergKubica Heidfeld era incorrecta y, con la descalificación de los tres, el británico hubiera logrado más puntos). El mundial acabó con el liderato de Raikkonen, con 110 puntos y con el empate de los dos pilotos de McLaren, con 109 puntos. Sin embargo, que Hamilton hubiera logrado un segundo puesto más que Alonso durante la temporada hizo que el asturiano acabara tercero, por detrás del inglés.

Aquel año estuvo marcado también por las polémicas acciones en favor de Hamilton. Una de las más recordadas es la de la grúa que lo devolvió a la pista tras salirse en una curva en Nürburgring (GP de Europa), mientras que los otros seis pilotos que sufrieron las mismas consecuencias no recibieron dicha ayuda. Fue Alonso quien ganó esta difícil carrera, con el inglés noveno. El “a partir de ahora” fue otra frase memorable, que se aplicaba cuando el inglés cometía una acción peligrosa en las pistas y era en ese momento cuando los comisarios decidían aplicar una normativa para que no se volviera a realizar, aunque no llegaban a sancionar al británico nunca.

Y, para polémicas, la que tuvo lugar respecto al espionaje que McLaren mantuvo en secreto hacia Ferrari, aunque esta historia es digna de ser detallada en otra sección motorística. Alonso llegó a ser acusado de no colaborar en la investigación mediante la aportación de pruebas junto a Hamilton y Pedro de la Rosa, algo que sí hicieron los dos españoles cuando el presidente de la FIA en aquel entonces, Max Mosley, les incitó a colaborar a cambio de no ser sancionados.

Tras este fatídico año, cada uno siguió sus respectivos caminos. Si bien Alonso regresó a Renault en 2008, donde el rendimiento del coche fue pésimo, Hamilton logró su primer título en McLaren y, desde 2014, es el nuevo campeón mundial de Fórmula 1 gracias a Mercedes, algo que puede continuar vigente este año. No ha tenido la misma suerte Alonso, que, tras cinco años en Ferrari, jamás pudo lograr su ansiado tercer título y mucho más lejos se encuentra ahora en su regreso a  McLaren, donde al rendimiento del monoplaza aún le queda mucho por mejorar.

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Rubén Pareja Ramírez

Rubén Pareja Ramírez

Estudiante de 2º Grado de Periodismo en la Universidad de Málaga. Aficionado a la Fórmula 1.

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