El pequeño y legendario Ratoncito Pérez

Nos proponemos seguir los pasos del ratoncito Pérez, el gran amigo de los niños a los que se les caen los dientes de leche. Es historia conocida que la criatura pondrá el diente bajo su almohada y a la mañana siguiente encontrará, misteriosamente, en ese mismo lugar, una moneda o un pequeño regalo.

Lo del apellido parte de un cuento titulado Ratón Pérez que escribió sobre el año 1894 el sacerdote jesuita Luis Coloma, conocido también como Padre Coloma (1851-1915). De cuna jerezana, llegó a gozar de cierta fama e ingresó en la Real Academia de la Lengua Española.

El relato estaba dedicado al rey niño Alfonso XIII y ambientado en el viejo Madrid. Explicaba el cura que el pequeño roedor moraba en una tienda de comestibles y confitería de la calle Arenal, número 8. En ese mismo emplazamiento existe actualmente una placa que lo recuerda y que aparece arriba en la fotografía.

Moraleja

Desde allí salía a recoger los dientes de los pequeños, incluso al Palacio Real, donde reinaba el niño rey, Buby I, alter ego del propio Borbón. Buby sorprende a Pérez en plena faena, estableciéndose una conversación y posterior amistad entre ellos.

El ratoncito acepta la compañía del niño en sus andanzas, desplazándose a la casa de Gilito, un pobre al que le dejarán una moneda de oro a cambio de su pieza dental. Buby, que apenas había salido de la corte, queda impresionado por las tristes condiciones en las que viven sus súbditos. Ese es el mensaje moral de la narración, el rey reinará sensibilizado ante las miserias de sus prójimos y vivirá una intensa fe cristiana.

Pero las raíces más profundas nos llevan más lejos porque estamos ante un mito prehistórico, debido a que muchos pueblos de los cinco continentes se entregaban a la magia para obtener el favor del Ratón que les proporcionaría dientes sanos y fuertes, imprescindibles para una correcta alimentación y desarrollo de la persona.

José Manuel Pedrosa, un profesor universitario de Literatura, gran experto en literatura de tradición oral, ha escrito al respecto que niños desde Escandinavia hasta Madagascar, pasando por Haití o China, les confían sus piezas dentales caídas para que les devuelva otras nuevas y más fuertes. Al ratón se le ha invocado en muchas culturas y a lo largo de milenios para que se lleve los dientes de los niños.

Piezas de reemplazo

Él conseguiría que los dientes de reemplazo, por magia homeopática y magia simpática, sean tan fuertes y resistentes como los del gran roedor. Pedrosa nos recuerda que el ratón es un animal al que no cesan de crecerle los dientes.

Aunque existen variantes del tema, como la creencia, entre los niños norteamericanos, de un hada de los dientes, mágico ser que cambia las piezas depositadas bajo la cabecera por regalos. Pero incluso en la tradición americana el hada sería hija del ratón. Por otro lado, en una región francesa, la Gironda, se recogió un informe etnográfico en 1889 que atestigua que es la Virgen María la que facilita dicho trueque.

El caso es que mis padres, habitantes del Campo de Cartagena, no conocieron hasta fechas recientes este asunto de Pérez. Ellos, como todos sus contemporáneos, tiraban sus dientes al tejado de la vivienda familiar, al tiempo que recitaban una fórmula tradicional: «Tejaíco, tejaíco/ toma este dientecico/ y dame otro más bonico». Este recitado ya estaba escrito a mediados del siglo XVI por el escritor español Sebastián de Horozco en su recopilación de refranes.

Tradición y modernidad

En el sureste español, Almería y Murcia, llegó a darse una fórmula intermedia entre la tradicional y la modernidad de Pérez, el ratoncito: «Ratoncito, ratoncito/ te doy este diente/ a cambio de otro más bonito». Pero ya no se tira al tejado, ese espacio intermedio entre el cielo, ámbito de los dioses y la tierra, lugar de los mortales. De hecho, el ratón mágico de los dientes residía en los tejados de las chozas africanas.

La ofrenda al tejado supone como una siembra, como cuando tiramos granos de arroz a la joven pareja que contrae matrimonio. Dicho rito proporciona fecundidad y el paso a una nueva realidad que deseamos más próspera

El ratoncito será pequeño pero es cosa seria. Por eso mismo cuenta con una casita museo en la calle Arenal, 8 de Madrid, muy cerca de la Puerta del Sol.

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José Sánchez Conesa

José Sánchez Conesa

Doctor en Antropología Social y Cultural, licenciado en Historia. Autor de libros sobre historia local y tradiciones del Campo de Cartagena, para ello ha recogido testimonios orales de los mayores que se recogen en obras como "Ritos, leyendas y tradiciones del Campo de Cartagena" o "La Palma. Un pueblo cuenta su historia", entre otras. Publica una columna todos los miércoles en La Verdad de Cartagena sobre esta temática titulada El tío del saco. Ha colaborado en varias emisoras de radio y televisión regionales. Obtuvo el Premio Internacional de Periodismo del Festival del Cante de las Minas de la Unión. Cronista oficial de Cartagena desde diciembre de 2015.

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