El pastel de merengue de limón de “La evolución de Calpurnia Tate”

El postre de hoy sale de un libro que todavía no he terminado, pero que desde el principio tiene buena pinta. Mirad qué preciosidad de portada:

LIBRO

Me lo compré en la feria del libro y, aunque todavía no he leído ni el capítulo 5, ya me está encantando. Calpurnia, una niña extremadamente curiosa e inteligente, nos cuenta su historia comenzando en el verano de 1899 en Texas. Como os podéis imaginar, hace calor, mucho calor, y lo cierto es que me siento muy identificada con ella por eso. Así que he decidido hacer uno de los postres que se mencionan en la novela. (Bueno, por eso y porque he perdido el papel donde apunté las cantidades del postre que tenía pensado traeros y que preparé hace tres semanas. Pero shhhh, yo soy una profesional, ¿de acuerdo? Y os aseguro que la próxima vez es mucho más adecuado para traeros la receta que había preparado.)

En fin, que me desvío. Calpurnia y su postre. Pues bien, hacia el comienzo del libro, Calpurnia nos habla de Viola, la cocinera mulata que trabaja para su familia. De momento no sé mucho de ella, así que no podría haceros spoiler ni aunque quisiera. Esto es lo que nos cuenta Calpurnia:

En su cumpleaños recibía un dólar de plata; en Navidad, le regalaban rapé. Viola no lo tomaba a menudo, pero necesitaba una dosis generosa antes de preparar su magnífico pastel de merengue de limón, una maravilla de tarta con crema de limón y altísimas claras de huevo montadas, a las que daba vida con su cuchara de madera durante diez angustiosos minutos de un ejercicio que la dejaba jadeando y exhausta.

Y ahí tenéis el postre: pastel de merengue de limón. Ahora bien, tres cosas:

La primera: no hace falta rapé ni nada semejante para hacer este postre. Se tarda un ratito porque hay que hacer por separado la masa, la crema de limón y el merengue, pero las tres cosas son bastante sencillas.

La segunda: yo soy tan friki que he decidido hacer como Viola y montar las claras a mano, así que me he pasado diez minutos de reloj dándole a las varillas (tengo una cuchara de madera, pero no la encontraba). Sin embargo, eso es algo completamente innecesario (y un poco estúpido teniendo en cuenta el calor que hace); podéis montarlas con una batidora en un par de minutos.

Y la tercera: me he basado en esta receta de Alma Obregón, aunque adaptándola para hacer una sola tarta grande en vez de varias individuales.

Dicho esto, solo me queda añadir que el resultado final es espectacular, tanto visualmente como al paladar. Animaos a hacerla; no os arrepentiréis.

Ingredientes

Para la masa

INGR MASA

  • 200 g de harina
  • 125 g de azúcar
  • 125 g de mantequilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 yema de huevo
  • 2 cucharaditas de agua

Para la crema de limón

INGR CREMA.jpg

  • 3 limones
  • 40 g de harina de maíz (maizena)
  • 300 ml de agua
  • 3 yemas
  • 100 g de azúcar
  • 50 g de mantequilla

Para el merengue

INGR MERENGUE.jpg

  • 4 claras de huevo
  • 200 g de azúcar

Preparación

Para la masa

1. En un bol ponemos la harina, la sal y el azúcar y removemos para que se integren.

2. Añadimos la mantequilla en dados y amasamos con los dedos hasta que la mantequilla se mezcle con la harina y tengamos “grumos” de masa, como en la foto.

GRUMOS

3. Meclamos la yema de huevo con dos cucharaditas de agua, batimos bien y la añadimos a la mezcla.

4. Seguimos amasando hasta que quede una masa homogénea. Si está demasiado pegajosa, id añadiendo harina poquito a poquito. Si queda muy seca, añadid más cucharaditas de agua. Lo ideal es que adquiera una textura como de plastilina.

PLASTILINA

5. Una vez conseguida la masa, la envolvemos en film transparente y la dejamos en la nevera durante media hora (o mientras hacemos el relleno).

6. Pasada la media hora, estiramos la masa en forma de círculo con un rodillo y la colocamos en un molde previamente engrasado. (Si lo preferís, también podéis poner la bola de masa en el centro del molde y aplastarla con las manos; quedará más irregular, pero es más sencillo.)

7. Pinchamos la masa con un tenedor para que no suba en el horno.

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