Las peores pesadillas

La particular pedagogía del miedo que desarrollaron nuestros mayores tenía como principal objetivo crear un denso clima de inseguridad en los niños, aumentando así su dependencia de los adultos, ya que la obediencia era un valor altamente estimable en tiempos pretéritos. Ni tanto, ni tan calvo.

Tanto El Sacamantecas como El Tío Saín o Sainero eran equivalentes al Tío del Saco porque raptaba críos para obtener sus saines, o grasas corporales, elaborando con esta materia ungüentos con la vana pretensión de curar dolencias como la tuberculosis, cuando eran aplicadas en el pecho del enfermo. La sangre, como ya vimos por aquel entonces, sería empleada como bebedizo curativo.

Según el investigador Juan Francisco Jordán Montés, el Tío Saín deambulaba por el Campo de Cartagena, Lorca, y otros puntos de la región como Fortuna, pero sin precisar un origen claro de este personaje solitario y siniestro. No obstante algunos proponen el foco originario en tierras lorquinas: la sierra de La Almenara y Los Alporchones. El caso es que era muy temido pues el pequeño, poco durmiente o poco comiente, sería introducido en el saco o zurrón para que su sangre le fuera extraída, tras lo cual sería arrojado a un aljibe o pozo. En la zona de Orihuela se le conoce como El Tío del Sebo.

A veces estos seres sin rostro definido se encarnaban en personas de carne y hueso como fue el caso del vasco Juan Díaz de Garayo (1821-1881), conocido en toda España como Sacamantecas. Un asesino en serie a lo Jack el Destripador: asesino, violador y mutilador de mujeres.

Leyenda muy extendida

La figura del Sacamantecas aparece en prácticamente toda la geografía española como Cantabria, Extremadura, Castilla y es llamado Sacauntus o El Hombre del Untu en Asturias, adquiriendo tintes vampíricos en Aragón.

Guarda enorme similitud con el Tío Camuñas, que encontramos en muchos lugares como Zamora, Extremadura, y que en Cataluña es como un diablo escapado del infierno que engulle chicos como merengues, y en Asturias se los lleva, viviendo en tejados o desvanes. También está emparentado con El Garrampón, igualmente conocido en nuestra comarca, aunque menos que los populares Tío Saín o Tío del Saco. Quizá proceda de Zarrampón, como se conoce a un personaje de cuento castellano-leonés, especialista en zamparse nenes.

Uno de Los Caprichos de Goya se titula Que viene el Coco; en él apreciamos la súbita aparición de un enigmático ser vestido con una sábana blanca, por lo que nos recuerda a los fantasmas. Al situarse de espaldas al espectador no contemplamos su rostro pero sí sabemos del temor desatado que provoca en las criaturas que se aferran a la madre protectora, quien también sufre debido a la extraña presencia.

A todos nos han cantado: «A la rurú la nana/ que viene El Coco/ y se lleva a los niños/ que duermen poco». Es el miedo a desaparecer, terror tan humano.

En el Campo de Cartagena ampliábamos la galería de horrores, además de todos los nominados, con El Hombre o Tío del Babi Blanco, quizá debido al pavor que provocaba en la chiquillería el médico o el practicante que pinchaba las temibles inyecciones. Otros lloraban por la amenaza del Piojo Verde, tiempos de dura guerra incivil y de posguerra poblada en abundancia por parásitos de toda condición y, por lo que vemos, color. Este espécimen era causante de una elevada mortalidad por transmitir el tifus exantemático.

Una tarde fui invitado al modélico colegio San Agustín de Fuente Álamo, por el maestro José Luis Carralero, para charlar largamente con los alumnos sobre las tradiciones de nuestro Campo de Cartagena. Y allí fui recibido por el mismísimo Tío del Saco, encarnado por uno de los profesores. Después de tanto investigar sobre él, por fin lo conocí.

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José Sánchez Conesa

José Sánchez Conesa

Doctor en Antropología Social y Cultural, licenciado en Historia. Autor de libros sobre historia local y tradiciones del Campo de Cartagena, para ello ha recogido testimonios orales de los mayores que se recogen en obras como "Ritos, leyendas y tradiciones del Campo de Cartagena" o "La Palma. Un pueblo cuenta su historia", entre otras. Publica una columna todos los miércoles en La Verdad de Cartagena sobre esta temática titulada El tío del saco. Ha colaborado en varias emisoras de radio y televisión regionales. Obtuvo el Premio Internacional de Periodismo del Festival del Cante de las Minas de la Unión. Cronista oficial de Cartagena desde diciembre de 2015.

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