‘Pueblos de Cartagena’

Juan Antonio Gómez Vizcaíno fue un brillante mantenedor de los XL Juegos Florales del Campo de Cartagena en La Palma, acto en el que se entregaron también los premios del XIX Concurso Nacional de Poesía Joven, para poetas de 12 a 18 años de edad. Fue en el Centro Cívico palmesano, hace ya algunos años. Tras este acto todos degustamos las tradicionales migas en los salones del cercano Centro Cultural y Deportivo, entidad organizadora del certamen.

Juan Antonio es coronel de Artillería jubilado, escritor sobre temas históricos y animador de la vida cultural cartagenera. Le debemos, entre otras cosas, su trabajo de recuperación y puesta en valor del patrimonio histórico militar de Cartagena por sus estudios y publicaciones sobre grandes personajes y acontecimientos de nuestra milicia. Dirige el Aula de Cultura e Historia Militar Comandante Villamartín, entidad organizadora de cursos y exposiciones sobre toda esta temática. Hace unos años fue premiado como Vecino del Año por la Federación de Asociaciones de Vecinos de Cartagena y comarca.

Su hermano Aureliano es alcaide de Aforca, una asociación de amigos de los castillos, fortalezas, murallas, viejas torres y baterías de Cartagena.

Juan Antonio Gómez Vizcaíno publicó Pueblos de Cartagena (2003), un texto editado por la editorial Corbalán que supone un recorrido por el pasado y el presente de las diputaciones cartageneras. Fue su consuegro, el alcalde Enrique Escudero de Castro, quien le trasmitió el interés por los pueblos y el medio rural de nuestra comarca y así encontramos que buena parte de esta publicación es empleada por la web del Ayuntamiento de Cartagena para adentrarnos en este territorio. En las 23 diputaciones residen de largo más de la mitad de la población del término municipal.

La denominación Campo de Cartagena aparece en un documento del rey Alfonso X el Sabio, mediante el cual delimita el término municipal cartagenero, y está fechado el 4 de septiembre de 1254, tras la reconquista cristiana. Desde entonces ha permanecido inalterado hasta el siglo XIX, con la entrada en vigor de nuestra primera constitución de 1812, que posibilitó el acceso a la municipalidad de aquellos núcleos de población superiores a los mil habitantes. De esta forma se constituyeron ayuntamientos en diversos momentos de esta agitada centuria en Alumbres, Pozo Estrecho, La Palma, El Algar, San Antón y Santa Lucía. Solamente prosperó el Ayuntamiento de La Unión, creado al calor del ‘boom’ minero en 1860.

Origen de las diputaciones

Para una mejor organización administrativa, sobre todo de tipo fiscal con motivo del reparto del impuesto de la sal, se configuran en el año 1715 las diputaciones. Deben su nombre a que al frente de las mismas se encontrarán los diputados, con diversas competencias como control de orden público, abastos, justicia, mantenimiento de caminos, fuentes y ermitas, elaboración de padrones de carácter fiscal y militar. El Ayuntamiento de Cartagena debía tomar en consideración a una población creciente que demandaba servicios y atenciones y que a su vez podía contribuir económicamente al sostenimiento municipal. Hoy día esta división administrativa ha quedado obsoleta porque no tiene efectos prácticos de ningún tipo, ya que incluso las actuales Juntas Vecinales Municipales, nueva organización político-administrativa del término, no siguen la antigua delimitación geográfica de las diputaciones. La Aparecida no es diputación, es una pedanía inserta en la diputación de La Palma y sin embargo el ayuntamiento constituyó la Junta Vecinal de La Puebla-La Aparecida.

Otro error común es llamar diputaciones a todas las pedanías o núcleos de población dependientes del municipio. En sentido estricto una pedanía es una pequeña localidad que se encuentra bajo la jurisdicción de un alcalde pedáneo. Así La Manga no es una diputación porque como Cabo de Palos, Los Belones o Mar de Cristal están incluidas en la llamada diputación del Rincón de San Ginés.

El libro Pueblos de Cartagena se ilustra con abundante aparato fotográfico y encontramos hechos curiosos, muchos de ellos desconocidos del gran público, como la existencia de una capilla en el paraje de La Carrasca de la diputación de Santa Ana. Allí se erigió, en una habitación de una casa particular, este pequeño recinto sacro dedicado al Santo Cristo de la Caña o Ecce Homo. La imagen venerada es un cuadro rodeado de exvotos de fieles que agradecen la intervención divina en la resolución de diversos problemas. La prensa local del año 1928 explicaba que la imagen, pintada sobre cristal, es venerada desde hace más de un siglo por los muchos milagros concedidos. Según esta información periodística nos hallamos ante una tradición religiosa de unos 200 años.

En la diputación de Santa Lucía se creó a finales del siglo XVIII el Jardín Botánico, reinando Carlos III, y cerca del viejo hospital de Marina. Esta proximidad fue debida a que la funcionalidad de este tipo de instalaciones era el estudio de las plantas para usos terapéuticos y farmacológicos. La fiebre amarilla que asoló Cartagena en 1804 dejó sin discípulos al jardín, lo que sumado a la escasez de médicos-cirujanos y la falta de recursos, desembocaron en la desaparición del Real Jardín Botánico de Cartagena, estudiado por el doctor Carlos Ferrándiz en una de sus obras.

Gómez Vizcaíno conoció en Cabo de Palos a un singular personaje, que también un servidor trató, Arturo Lenti. Este historiador italiano se asentó en este lugar porque según su opinión era el enclave ideal de todo el Mediterráneo. Nos aportó el dato que el faro de Cabo de Palos se iluminó por primera vez el día 1 de febrero de 1865.

Otro dato de interés de Pueblos de Cartagena nos revela que el barrio de los Molinos, debida su toponimia a la existencia allí de varios molinos harineros, cambió su denominación oficial a Barrio de Peral. Fue por acuerdo municipal del pleno de 21 de diciembre de 1889, cuando se supo que las pruebas en Cádiz del submarino de este marino e inventor cartagenero fueron positivas.

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José Sánchez Conesa

José Sánchez Conesa

Doctor en Antropología Social y Cultural, licenciado en Historia. Autor de libros sobre historia local y tradiciones del Campo de Cartagena, para ello ha recogido testimonios orales de los mayores que se recogen en obras como "Ritos, leyendas y tradiciones del Campo de Cartagena" o "La Palma. Un pueblo cuenta su historia", entre otras. Publica una columna todos los miércoles en La Verdad de Cartagena sobre esta temática titulada El tío del saco. Ha colaborado en varias emisoras de radio y televisión regionales. Obtuvo el Premio Internacional de Periodismo del Festival del Cante de las Minas de la Unión. Cronista oficial de Cartagena desde diciembre de 2015.

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