Trovalia, una fiesta internacional

Se me viene a la memoria cuando celebramos trece años de Trovalia, buen número, el pasado agosto. La organización del citado Festival Internacional de Poesía Oral Improvisada corrió a cargo de la asociación trovera José María Marín, con el patrocinio del Ayuntamiento de Cartagena y la colaboración de la Consejería de Cultura de la Región de Murcia, el Instituto de las Industrias Culturales y las Artes de la Región de Murcia (ICA) y la Universidad Católica San Antonio (UCAM).

Nos visitan repentistas de Cuba, Puerto Rico, Colombia y Venezuela, junto a España, representada por la asociación trovera responsable del festival y los Poetas del Genil, territorio andaluz que comprende localidades de las provincias de Granada como puedan ser, entre otras, Loja, Zagra, Huetor-Tajas; Córdoba, con poblaciones como Rute, Fuente del Conde, Iznajar o Lucena; y Málaga, con poblaciones como Villanueva de Tapia, municipio que organiza un importante Festival de Poetas, como allí nombran a los improvisadores de versos.

Resulta digno de admiración cómo un pueblo con algo más de 2.000 habitantes dispone de un presupuesto superior al de Trovalia. En esta zona emplean las estrofas de la quintilla, que hemos escuchado cantadas por fandangos, sin acompañamiento musical, a capela. También como aquí, y como en el ámbito hispanoamericano, utilizan la décima. Rafael Alberti los descubrió a mitad de los años 20 del pasado siglo, calificándolos como los poetas del Genil. En honor al ilustre escritor, así se nos presentaron.

Con el impulso de la Asociación José Marín, el Festival de Poesía Improvisada trajo a artistas de varios países. Las galas tuvieron lugar a las 22:30 horas en la Plaza del Ayuntamiento de Cartagena, en Isla Plana y en Mar de Cristal.

Escribió Alexis Díaz Pimienta, repentista cubano participante en las primeras ediciones de Trovalia, que en muchos concursos se les impone un tema conceptual a los troveros, teniendo uno que defender y otro atacar el tema. Añadió que de igual manera se hacía en la Antigüedad clásica en las escuelas retóricas más conocidas, lejanos antecedentes de la enseñanza de la improvisación oral, desde los griegos Aristóteles, Protágoras de Abdera, Aristófanes o Sócrates, hasta los romanos Cicerón, Tácito, Horacio.

Hondas raíces

Nuestro amigo Emilio del Carmelo Tomás Loba, trovero, auroro y músico de cuadrillas presentó en la Universidad de Murcia una exitosa tesis doctoral titulada: El trovo murciano. Historia y antigüedad del verso repentizado: propuesta didáctica para la Educación Secundaria Obligatoria. En ella nos habla del poeta romano Virgilio, nacido en el año 70 a. de Cristo, y su testimonio de controversias improvisadas.

Nuestros troveros se han reclamado herederos de la tradición de los trovadores medievales, pero como vemos los antecedentes nos llevan más atrás en el tiempo.

Los trovadores de la Provenza, en el sur de Francia, influyeron en los catalanes y en el resto peninsular como los galaicos-portugueses o los castellanos. Igualmente es sabido que contendieron, influyéndose con seguridad, trovadores islámicos y cristianos.

Se ha obviado en nuestra tierra precisamente el legado arábigo-andalusí. Alexis o Del Campo Tejedor señalan que en territorio español el antecedente directo más lejano de cualquier proyecto didáctico de repentismo está en las escuelas de recitación e improvisación de al-Ándalus, en la Córdoba de los Omeya.

Musulmanes y cristianos

En el siglo IX se crearon en esa gran ciudad las primeras escuelas de esclavas-cantoras, a las que se dirigirían los emires musulmanes y los reyes cristianos para solicitar los servicios de estas cantoras e improvisadoras.

Se trata de unas escuelas que, según Del Campo Tejedor, se extendieron más allá de Córdoba, por lo menos hasta Úbeda y Murcia, y en las que se enseñaban además del canto, el baile y el tañido de laúdes, las reglas y normas de la improvisación de versos. Tan en boga estaban en toda la época nazarí cuando «las gentes eran músicos natos, se hacían preguntas en verso y respondían de la misma forma».

Emilio nos habla del improvisador árabe murciano Ibn al Havy el Luraqi, quien marchó a la corte del rey sevillano Al-Mutamid, en el año 912. Cervantes señala en La Gitanilla, publicada en el año 1613, cómo a cuatro leguas de Murcia, sin mayores indicaciones geográficas, unos mozos improvisaban coplas acompañándose de sus guitarras. Bien podría ser en nuestra comarca.

Y ya en las primeras décadas del XIX, viajeros románticos como Irving o Richard Ford quedaron fascinados por la fuerte pujanza del canto improvisado en toda la piel de toro. Charles Davillier narra, además, una velada en Triana por rondeñas.

Humor y sentido crítico

Celebramos estos días una tradición larga que se actualiza día a día con el humor, el sentido crítico, el respeto a la métrica y la respuesta rápida y certera de nuestros troveros, payadores, verseadores, glosadores, berstsolaris…

Son múltiples las denominaciones de los repentistas según los distintos países y regiones del planeta, como plurales son sus músicas, que alegrarán las noches de nuestro litoral, levantando brisas de poesía y un único mensaje de hermandad entre los pueblos de la tierra. Las veladas tuvieron lugar a las 22:30 horas; la primera cayó en jueves, en la Plaza del Ayuntamiento de Cartagena; la segunda, en viernes, en la plaza de la Iglesia de Isla Plana; y la última en sábado, en el paseo marítimo de Mar de Cristal.

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José Sánchez Conesa

José Sánchez Conesa

Doctor en Antropología Social y Cultural, licenciado en Historia. Autor de libros sobre historia local y tradiciones del Campo de Cartagena, para ello ha recogido testimonios orales de los mayores que se recogen en obras como "Ritos, leyendas y tradiciones del Campo de Cartagena" o "La Palma. Un pueblo cuenta su historia", entre otras. Publica una columna todos los miércoles en La Verdad de Cartagena sobre esta temática titulada El tío del saco. Ha colaborado en varias emisoras de radio y televisión regionales. Obtuvo el Premio Internacional de Periodismo del Festival del Cante de las Minas de la Unión. Cronista oficial de Cartagena desde diciembre de 2015.

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