¿Es la verdad diferente para cada cultura? ¿Es la verdad una cuestión de conveniencia?

Os paso esta conversación captada en uno de los sótanos de la caverna. Hablan C (alias “el constructivista social”), R (alias “razón implacable”) y P (conocido como “el pragmático”). A ver de qué podemos acusarlos…

C: ¿Verdad? ¿Qué verdad? Para la cultura islámica la verdad es que el pañuelo que llevan las chicas en la cabeza es un artículo de primera necesidad espiritual. Y en nuestra cultura cristiana la verdad es que ese pañuelo es un símbolo de la sumisión de la mujer, lo cual es, naturalmente (quise decir, culturalmente), inaceptable.

R: Si. En nuestra cultura el artículo de primera necesidad espiritual es el crucifijo en el cuello (¡prueba a prohibirlo en los institutos, a ver si no te crucifican por ello!). O el velo en la cabeza de las monjas (¡prueba a prohibir que las monjas den clase, en los colegios religiosos, con su velo!).

C: Tal vez no significan lo mismo.

R: ¿No? Todos los símbolos religiosos significan sumisión a Dios. Y el velo de las monjas o el que se ponen las novias, no sé… A mi me recuerdan las palabras de San Pablo, esas que se decían en las bodas: “Las mujeres sean sumisas a sus maridos, como si fuese el Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, del mismo modo que Cristo es cabeza de la Iglesia…”…

P: Bueno, vale, significan más o menos lo mismo un velo y otro. ¡Pero este es nuestro país! ¡Y ellos extranjeros!

R: Bonito argumento. Este es nuestro país por la gracia de Dios y sus ejércitos (igual que hace mil años era el suyo, también por la gracia de Dios y sus ejércitos). Y tú has nacido aquí (en lugar de en Etiopía) seguramente gracias a tus propios méritos, ¿no es así?

P: Así es la vida.

R: ¿Así debe ser?

P: Sí. Así nos conviene que sea a nosotros.

R: O sea, que la verdad es una cuestión de conveniencia.

C: Y de la cultura, insisto. En cada sociedad y cada época se imponen ciertas verdades, en cada cultura se interpretan los hechos de cierta manera.

R: ¿Y de que depende esa interpretación?

C: Depende de factores económicos, sociales, políticos, etc. En la India el hecho de comer o maltratar a una vaca es interpretado como una herejía, aquí se interpreta como un placer, incluso como un arte, si en vez de vaca es un toro.

R: Y esos factores económicos, sociales, etc., ¿no serían también hechos?

C: Sí, ¿y qué?

R: ¿Y quién interpreta, a su vez, esos hechos? ¿Tú, desde tu propia cultura?

C: No te entiendo.

R: Si toda verdad corresponde a hechos interpretados por alguna cultura, y esta interpretación está en función de otros hechos (económicos, sociales, etc.), ¿no serían tales hechos también interpretables según alguna cultura?…

P: En eso estoy de acuerdo. Si se dice que toda verdad es cultural, esto que se dice también será verdad sólo para determinada cultura.

R: Pero el que dice que la verdad depende de cada cultura pretende que esta misma verdad (que sólo es la suya y la de su cultura) sea igual de verdadera para todas.

C: Bueno, ¿y qué pasa si es así? Me reafirmo: toda verdad (incluida la mía) depende de la cultura y la época en la que vives. Esto se llama relativismo cultural.

R: ¿No te das cuenta de que la frase que dices no tiene ningún sentido? Si la verdad es diferente para cada cultura, el mismo concepto de “verdad” no tendría una interpretación aceptable por todos, por lo que al decir “la verdad” es diferente para cada cultura nadie sabría a qué “verdad” te estás refiriendo. O si quieres: estarías suponiendo que la verdad significa a la vez una misma cosa y muchas diferentes.

P: El relativismo absoluto no tiene enmienda. Por eso yo propongo otra cosa: la verdad depende siempre de lo que nos conviene creer que es verdad. La verdad es lo que nos es útil. Cada cultura puede variar en cuanto a lo que considera útil, pero la noción de verdad sería siempre la misma.

E: Eso se llama pragmatismo. Es otra teoría de la verdad.

R: Sí, pero entonces tenemos otro problema, aunque no sé si el mismo del principio: ¿Cómo sabemos lo que es “de verdad” útil o conveniente?

P: Lo que nos sienta bien, lo que nos hace felices, lo que hace que se mantenga el orden social…

R: ¿Y por qué va a ser eso, “de verdad” lo útil y no otra cosa? Y si lo fuera: ¿cómo sabremos que algo nos sienta “de verdad” bien, o nos hace “de verdad” felices? ¿Por qué vemos o experimentamos que es así? ¿Por qué lo hemos convenido así en nuestro grupo social? ¿O por qué?

E: El problema de la verdad otra vez…

R: Si, lo cambiamos de nombre, pero no acabamos de resolverlo: ¿por qué algo es verdad?

¿Qué pensáis vosotros?

1. ¿Se debe prohibir llevar un velo islámico en una clase, por ejemplo?

2. ¿Se puede ser “constructivista social” y, a la vez, discutir sobre este asunto del velo?

3. ¿Se puede ser relativista y pensar que la verdad es según cada cultura, época, o incluso según cada uno?

4. ¿Tendrá razón el pragmatismo en afirmar que lo verdadero es lo conveniente o útil para nosotros? ¿Por qué sí, o por qué no?

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Víctor Bermúdez Torres

Víctor Bermúdez Torres

Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Sevilla, en la que también ha cursado estudios de lingüística, semiótica, antropología y psicología. Ha publicado artículos en diversas publicaciones y es coautor de libros como Travesía del Pensar (Ed. Ateneo, 2014), o Reflexiones sobre el # 25S (Ed. Manuscritos, 2013). Ha sido colaborador en Canal Extremadura Radio y en Radio Nacional, y escribe y dirige Diálogos en la caverna, un espacio de Radio 5, de RNE. En la actualidad es profesor de filosofía en el I.E.S “Santa Eulalia” de Mérida y presidente de la Plataforma en Defensa de la Filosofía en Extremadura. Es también autor del blog "Filosofía para cavernícolas".

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