Denise Castro: “Hasta mi madre me ha dicho: ‘Ostras, Marina Botí se parece un montón a ti de pequeña'”

Hoy hemos podido hablar largo y tendido dentro del Festival de Cine de Sitges con Denise Castro, la directora de Salvación (2016), una de las directoras nacionales con mayor potencial a la que sin duda seguiremos desde RAD Spain. Agradecer sinceramente que haya tenido tiempo para atendernos y poder hablar sobre su ópera prima Salvación y sobre su visión del cine en general. Todo nuestro apoyo en su proyecto y le deseamos la mejor de las suertes.

¿Qué se siente al estrenar tu primer largometraje en Sitges?

Mucha ilusión, para mí es un sueño hecho realidad. Piensa que desde pequeñita quiero hacer cine, mi sueño era hacer una primera película, soy muy fan de este festival y de pronto hacer mi ópera prima y estrenarla en Sitges para mí es lo más. Desde que tenía trece años venía aquí como voluntaria y soñaba con estar aquí algún día presentando una película, es brutal.

¿Cómo surge la idea de la película?

Todo empezó con máster oficial del ESCAC que ha salido nuevo, un máster que consiste en hacer seis películas de seis directores ex alumnos de la escuela. Este proyecto ya lo tenía en la cabeza desde hace mucho tiempo, y por suerte el ESCAC me escogió como directora. La idea en sí surgió como ya viste en la presentación, de una experiencia personal. Cuando era pequeñita estaba enferma, nací con un soplo en el corazón y cuando llegué a la adolescencia me tuvieron que operar a vida o muerte, fue a los trece años como la protagonista de la película. Ahí yo que era una niña bastante oscurilla, ya me molaba mucho el fantástico y pensaba que me gustaría convertirme en vampira para ser inmortal, pensaba: “Ostras, si viniera un vampiro y me mordiera no estaría enferma, estaría eternamente joven. No tendría que operarme, no me moriría”. Era como un sueño que tenía desde pequeña y a partir de ahí surgió Salvación. Como ESCAC también potencia las pelis de autor fue un buen punto de partida.

¿En tu caso no encontraste a tu Víctor?

Tengo mi marido, pero no es un vampiro o sea que me voy a morir igualmente, como todos. (Risas) El tema es que hay que disfrutar la vida, el momento, afrontar las dificultades y estar allí. Estar vivo mientras estás vivo, aunque luego vayamos a morir.

¿Por qué un drama fantástico?

Como el punto de partida era una película tan personal, de cine de autor y a mí siempre me ha tirado el fantástico, es lo que llevo en la sangre, tengo esa pulsión, pensé “ostras es la combinación perfecta”. Igual sí que puede resultar un poco extraña porque todo el mundo suele hacer películas de vampiros al uso clásico, pero yo tenía también obsesión de hace mucho tiempo con el vampirismo emocional, una especie de vampiros diferentes a los típicos. Vampirización quiere decir absorción de unos a otros, cosas que te absorben, dominación y sumisión, pero en este caso entre los personajes hay una vampirización por una enfermedad, entre ellos porque hay un juego. Quería dar una vuelta un poco al género, a lo típico, y pensé que hacer un drama fantástico era una vuelta de tuerca a lo de siempre y sería curioso traerlo al festival.

Tanto en los cortometrajes Dos de Dos (2008) y I Love U (2004) y ahora con Salvación das mucho peso a los personajes, ¿lo consideras fundamental en tu forma de ver el cine?

Sí, yo creo que una película precisa de un personaje que genere empatía, ya sea bueno o malo. Tiene que tener un conflicto y llegar al espectador de alguna manera, que le pasen cosas y que sufras o te alegres con él. Normalmente me gustan los personajes con conflictos y pulsiones bastante fuertes. Yo creo que es fundamental para atrapar al espectador.

Pues no es tan común como parece.

Eso es verdad. (Risas)

La obra desprende sencillez, delicadeza y mucha naturalidad. ¿Es lo que pretendías?

Sí, el tema es que teníamos unos recursos muy pequeños y entonces aposté por hacer una película muy minimalista, muy sobria y muy elegante, pero no solo por el presupuesto, sino porque yo creo que le iba a favor. No creo que hubiera que hacer una película artificiosa, ni de postureo con mucha espectacularidad, quería hacer una película pequeñita de presupuesto y grande en emociones. Creo que desnudándola del todo le ha ido más a favor a la película. Evidentemente tenía una limitaciones pero las he intentado llevar a favor de la película, que saliera ganando con eso.

La historia se centra en el personaje de Marina Botí, que hace un trabajo increíble. ¿Por qué ella?

Ella es una actriz desconocida. Yo aposté por hacer un casting a gente novel, de la misma forma que todo el equipo eramos noveles, todos los jefes de equipo, quería darle la oportunidad también a actores nuevos, para no recurrir a los actores de siempre de aquí. Además pensé que este tipo de historia tan pequeñita y tan personal era mejor no poner, ya sé que por marketing y promoción hubiera sido mejor caras conocidas, pero creo que le iba más a favor a la historia no coger actores conocidos.

Hizo un casting y enseguida sentí empatía con ella, me vi reflejada en ella física y emocionalmente. Incluso me ha dicho gente, hasta mi madre: “Ostras, Marina se parece un montón a ti de pequeña”. Inconscientemente he querido buscar a alguien que me representara cuando me pasó esto. Además es una chica muy intuitiva que hablando poco con ella, lo pillaba todo muy rápido. Yo no la conocía de nada, le hice un casting y me alucinó, porque me sentí muy cercana a ella y entendió muy bien el personaje y la historia.

Parece que haya vivido ella esa historia, armoniza muy bien con ella.

Me alegro, ya se lo diré. Se pondrá contenta. (Risas)

¿Qué directores o películas consideras relevantes en tu forma de ver el cine?

Yo empecé a hacer cine porque me perturbaba mucho David Lynch, me gustaba mucho su cine porque era un fantástico muy oscuro, muy perturbador. Venía a veces también con historias realistas pero como muy pasadas de vueltas, llevadas a lo oscuro y me enganché mucho a toda su filmografía. Después directores como Kubrick, Bergman, Polanski, Coppola… todos estos grandes que en los 70 hicieron películas muy guays; y españoles, toda la gente de género de aquí que son amigos míos y los admiro mucho: Balagueró, Paco Plaza, Carlos Vermut, Villaronga… hay gente con mucho talento. También las pelis de vampiros me han marcado mucho, llevo viendo muchas, todas las que puedo porque siempre me han gustado y me gustan concretamente películas que también le dan una vuelta de tuerca al vampirismo. Por ejemplo, Persona (1966) de Bergman para mí es una película de vampiros, de vampirización entre dos chicas, Arrebato (1979) de Zulueta es la vampirización del cine, The Addiction de Abel Ferrada es la vampirización de la droga. Me encantan también las de vampiros clásicos y las he visto todas las que hay, creo, o que he podido. Estos son un poco mis referentes.

La película con la que más he pensado igual, aunque no tenga nada que ver, es Déjame entrar (2008) porque me gustaba que siendo una película del vampiros fuese un drama, hablase del bulling, de la dominación y sumisión y de aceptar al que es diferente. Creo que me sirvió mucho de referente, es un drama y a partir de ahí hacemos una película de, en mi caso, vampiros.

Compartís delicadeza con Déjame entrar.

Gracias, es verdad, Déjame entrar es también muy sutil.

¿Cuál ha sido tu mayor inquietud en la película?

Mi mayor inquietud es precisamente hacer una cosa que, aunque narrativamente sea arriesgada, se entienda y que emocione al espectador. Era una cosa tan personal que mi objetivo era que la gente no se quedara fría al verla. El sentimiento de cercanía con la muerte es algo universal y el miedo a la enfermedad, al dolor y que todos sabremos que algún día moriremos y no querer pensar en eso y buscar otras salidas. Es algo universal que todo el mundo en algún momento lo ha pensado. Unos igual les toca de forma más sensible y otros no lo piensan tanto pero está ahí para todo el mundo. Mi inquietud era estar cerca de la gente con esto.

¿Te sientes cómoda en el drama fantástico o explotarás nuevos géneros?

Yo me siento cómoda en el fantástico. Donde no me sentiría cómoda es en una comedia normal o un drama normal, el fantástico tiene que estar ahí. Donde yo me muevo generalmente es en lo fantástico con drama o con terror. Ahora he hecho otra película colectiva, la hemos hecho entre cinco directores de episodios y eso es terror puro y duro y eso como es terror fantástico también me encanta. En mi pulsión ya de siempre está el fantástico de alguna manera, incluso I Love U y Dos de Dos que, siendo cortos realistas, luego con la apuesta en escena eran rarunos, tenían algo ya de por sí como de ensueño, pesadilla.  Luego ya fui evolucionando con otros cortos más de género como Vamp (2015) que estrenamos aquí el año pasado, que era un homenaje a Vampirella de los años 70.

¿Cuándo veremos Salvación en el cine?

Mi objetivo aquí es encontrar un distribuidor, espero que entre los que la vieron ayer y las que la vean hoy llame la atención a alguien o sino empezaremos a moverla en festivales a ver si la prensa nos apoya y a partir de ahí que salga un agente de ventas o un distribuidor y consigamos mover la película. Sé que esta muy mal el tema aquí, es una película arriesgada, no es una película comercial, es una película de autor, está difícil pero confío que algo surja estos días.

Entonces soy afortunado por el momento por haberla visto.

Sí, porque a lo mejor no se estrena aquí.

Sería una pena.

O a lo mejor se estrena en plataformas online que es lo que ahora se lleva, pero bueno, me voy a quedar estos días hasta que termina el festival para intentar conseguirlo.

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Ramón Ruestes Faire

Ramón Ruestes Faire

Crítico de cine y series. Torres de Segre, Lleida, Catalunya, España

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