La lluvia marca el aburrimiento en el GP de Brasil

Nico Rosberg va a tener que esperar a Abu Dhabi para coronarse campeón de esta temporada, ya que, en el caótico Gran Premio de Brasil de hoy, el alemán no ha podido conseguir su objetivo de coronarse campeón antes de la última carrera del año.

Después de veinticinco minutos rodando detrás del Safety Car desde el inicio de la carrera, en la vuelta siete los monoplazas ya rodaban solos en medio de la intensa lluvia en el trazado de Interlagos. No era una forma muy acertada de empezar una carrera, con casi media hora en la que no ocurrió nada.

Nada más marcharse el coche de seguridad, Max Verstappen demostró ser el peligroso de la carrera, que se comió a Raikkonen en una curva. El belga era ya tercero y amenazaba el segundo puesto de Rosberg, que se había quedado a dos segundos de Hamilton. Estaba siendo una buena carrera para Fernando Alonso, que había alcanzado el octavo puesto, aunque le duró poco al parar en boxes. El asturiano acabó después décimo, por detrás de Sainz.

El accidente de Ericcson nos hacía suponer que íbamos a pasar más rato viendo a los monoplazas detrás del Safety Car que compitiendo. Llevábamos ya 15 vueltas de las 71. Verstappen hacía una arriesgada estrategia al poner los neumáticos intermedios, ya que éstos no se adhieren mucho al asfalto mojado. Y luego venía el pinchazo de Ricciardo, que iba a hacer algo intrigante la situación: el australiano entró a boxes a cambiar el neumático justo cuando estaba prohibida la entrada a los garajes. ¿Sería la FIA clemente y comprendería su necesidad de saltarse la norma? ¿O acabaría sancionándole, a pesar de todo?

Vuelta número 20. El coche de seguridad se marcha y en ese momento se estrella Raikkonen contra las protecciones en la recta principal. El finlandés perdió el control del Ferrari debido al aquaplanning (si es que no se puede correr tanto…), con el neumático de lluvia extrema y por poco se llevaba a Vettel también. Así que se mostró la bandera roja. Hala, de nuevo otro parón en la carrera, que apuntaba a que iba a superar las dos horas de duración permitidas y que, por ello, no se iban a completar todas las vueltas.

Se hizo evidente el descontento del público, de los internautas y de todo el mundo en general. La Fórmula 1 es el espectáculo rey de la historia y no se merece que la hayan estropeado. Aunque es evidente que ya tenían que haber dado por finalizada la carrera, los comisarios no desisten. A los 45 minutos de pararla, la carrera se reanuda y Verstappen roba la segunda posición a Rosberg de forma inesperada.

Hamilton estaba muy a favor de que se siguiera compitiendo y parece que el inglés se gana la simpatía de los comisarios. Y no era para menos que desease que la carrera se reanudara. De abortarse el Gran Premio en ese momento, se repartirían la mitad de los puntos (al no completarse el 75% de la carrera) y Hamilton obtendría 12,5 puntos. Rosberg, por su parte, obtendría 9 puntos y la distancia con su compañero sería menor que los 25 puntos normales frente a los 18. De ahí que el tricampeón ansiase continuar.

Rosberg no pudo adelantar a Verstappen cuando éste sufrió un trompo que casi le cuesta el abandono. Sin embargo, el belga paró en boxes y acabó saliendo quinto, por lo que el germano se salvó de perder prácticamente el campeonato. Esto es porque, de haber acabado tercero, ganaría doce puntos y si en Abu Dhabi quedase segundo, perdería a un punto de Hamilton.

Las últimas vueltas se hicieron eternas hasta llegar a la 55, que era la que completaba el 75% y a la que Charlie Whiting se le metió en la cabeza llegar para… ¿Para qué? ¿Qué le motivaría a llegar a tal cosa y hacer del Gran Premio de Brasil el más aburrido que haya podido haber? Encima hubo que aguantar otro Safety Car, al sufrir Felipe Massa el último abandono de la carrera. Como postre para el final, menos mal que tuvimos a Carlos Sainz en una genial cuarta posición, defendiéndose de los ataques de Vettel, hasta que llegó Verstappen, que adelantó al alemán (e incluso lo echó de la pista), después al español y, por último, a Sergio Pérez, para quedar tercero.

No hay nada más interesante que conocer el ganador en la última carrera, aunque eso también puede suponer presión para los que aspiran a la victoria. Rosberg solo necesita ser segundo en Abu Dhabi para ganar su primer título, así que tendrá que ir a por todas para conseguir un objetivo que podemos considerar más que merecido.

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Rubén Pareja Ramírez

Rubén Pareja Ramírez

Estudiante de 2º Grado de Periodismo en la Universidad de Málaga. Aficionado a la Fórmula 1.

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