Star Wars: El despertar de la fuerza. El perfecto renacer de la saga

Hoy toca confrontarse a una de las películas más esperadas y a la vez más arriesgadas de los últimos años. J. J. Abrams se embarca en renacer una de las grandes sagas de ciencia ficción de todos los tiempos, Star Wars (1977, 1980 y 1983) con una nueva saga en forma de secuela. La todopoderosa saga original creada por George Lucas marcó un antes y un después en la historia del cine en general y de la ciencia ficción en particular. Emprender en la época actual una nueva saga continuando los sucesos de la clásica es una misión casi religiosa. La herejía es tremendamente fácil de cometer, hacer una obra a la altura de las expectativas es prácticamente un milagro. Que sea J. J. Abrams el encargado de dirigir tal misticismo es un punto a favor, pero de ninguna forma determinante.

Los datos que han ido saliendo en la promoción de El despertar de la fuerza no han hecho más que contribuir al miedo. Recuperar parte del elenco clásico, como son Han Solo, la princesa Leia y el propio Chewbacca más de treinta años después es algo determinante para valorar la saga. Usar el elenco clásico de conector entre sagas puede quemar de forma imperdonable su recuerdo o todo lo contrario, convertirse en un brillante reclamo y conseguir conectar ambas esencias. El término medio de calidad cada vez se hace más complejo, o cumple con las brillantes expectativas o comete un acto cinematográficamente impuro. Siendo justos, otra trilogía se ha puesto de por medio entre la original y la que se inicia. La amenaza fantasma (1999) inició una saga de tres películas previas a los sucesos de la clásica. A pesar de contar con una escalada de calidad muy importante en su conjunto, la nueva trilogía que inició George Lucas destacó por un increíble trabajo interpretativo de Hayden Christesen, sobre todo en el Episodio III: La venganza de los Sith. A pesar de ello, dicha saga coge un rumbo más de superproducción pura que de space opera. Grandes efectos especiales, grandes batallas, gran intensidad interpretativa pero con un estilo de películas diferente al de la saga clásica. Sin más preámbulos iniciamos el análisis del viaje imposible de J. J. Abrams, un análisis que sin spoilers argumentales.

El regreso de Han Solo y del Halcón Milenario

Fuente: https://butacadavidciana.com/2015/12/30/los-10-mejores-momentos-de-star-wars-el-despertar-de-la-fuerza/
Fuente: https://butacadavidciana.com/2015/12/30/los-10-mejores-momentos-de-star-wars-el-despertar-de-la-fuerza/

Los hechos tienen lugar 30 años después de lo sucedido en el Espisodio VI: El retorno del Jedi. Luke Skywalker está en paradero desconocido, una nueva República se ha constituido, la Resistencia sigue viva y una nueva organización sin escrúpulos ha seguido los pasos del derrotado Imperio. La Primera Orden atemoriza una galaxia al más puro estilo del Imperio, todo sin los Jedi ni el propio Luke para defender la galaxia. Encabezando la lucha en el lado oscuro Kylo Ren, un misterioso y temible personaje que empuña un sable de luz roja.

Tres ejes principales explican en gran parte el éxito de la obra y la gran expectativa que ha creado el inicio de la nueva saga de Star Wars. En primer lugar, como he expuesto en el encabezamiento, el papel de los personajes clásicos en la nueva era. La princesa Leia, interpretada nuevamente por Carrie Fisher, encarna el papel de líder de la Resistencia. Su personaje es claramente secundario y poco exigente, a pesar de tener un peso específico en el argumento. Nada que objetar, un trabajo correcto sin más exigencia que la de figurar como líder. Han Solo, interpretado por el eterno Harrison Ford, sí encarna un papel fundamental tanto en el argumento como llenando la pantalla para ilusión de los fans de Star Wars. Sin incorporarse al reparto hasta pasados los primeros compases, volver a ver al Halcón Milenario es un subidón de nostalgia sin paragón y ver un Han Solo que 30 años después no ha perdido un ápice de frescura ni carisma es tremendamente tranquilizador. Su personaje cumple su complicadísimo objetivo. Consigue generar esa brillantez lacrimal en los ojos del fan, llenar la pantalla con cada aparición y contribuir de forma determinante en el desarrollo del argumento de la nueva saga. El personaje que sin duda encarnaba gran parte de mis miedos consigue fluir y cumplir a la perfección con su cometido, un alivio y una forma de allanar el camino global realmente importante. Acompañando al aventurero por antonomasia encontramos de nuevo a Chewbacca, interpretado por Peter Mayhew. Su papel es el de acompañante, con su peculiar humor en pantalla cumple con su pequeño cometido, complementar si es necesario a su amigo.

Daisy Ridley rompe todos los esquemas

Fuente: http://www.melty.es/star-wars-7-nuevas-fotos-con-kylo-ren-han-solo-rey-y-el-making-of-galerie-424478-2647524.html
Fuente: http://www.melty.es/star-wars-7-nuevas-fotos-con-kylo-ren-han-solo-rey-y-el-making-of-galerie-424478-2647524.html

Si la aportación o más bien la fluidez del elenco clásico era un puntal fundamental para la obra, la aportación de las nuevas caras era igual o incluso más importante para dar cuerpo a la nueva saga. En este aspecto, la obra vuelve a brillar con luz propia gracias a su protagonista. De menor a mayor relevancia encontramos, en primer lugar a Finn, interpretado por John Boyega. Soldado de la Primera Orden en los compases iniciales del film, no duda en abandonar la organización para ayudar a Poe Dameron, uno de los mejores pilotos de la Resistencia capturado por la malévola organización para obtener información sobre el paradero de Luke. Finn es el personaje menos carismático de los tres, pero también el más fresco. Su mayor cometido es vagar, en el buen sentido de la palabra, por el desarrollo de la obra, acompañando, que no complementando, la verdadera protagonista de la historia. Finn aporta frescura, naturalidad y cierta ligereza al conjunto en un buen trabajo interpretativo de John Boyega. Además, su personaje nos permite conocer a Poe Dameron, el personaje de uno de los nuevos portentos de la gran pantalla, Oscar Isaac.

La siguiente cara nueva es la de Kylo Ren interpretado por Adam Driver. Su personaje es realmente curioso. Durante prácticamente media historia se encuentra enmascarado, sin conocer sus motivaciones ni su cara, un poco al estilo de lo visto al villano de turno en La amenaza fantasma (1999). En esta ocasión, Kylo Ren se desarrolla al ritmo de la historia, cuajando el personaje con mayor profundidad. La curiosidad de su personaje recae sobre la complexidad interpretativa que encarna. Una vez conocidas sus motivaciones, su personaje viste una aureola oscura de querer y no poder fascinante, alternando la sensación de peligrosidad y fuerza y al mismo tiempo de debilidad moral. Sin hablar de un portento interpretativo, Adam Driver consigue desarrollar muy bien un personaje que de por sí era complejo.

Llegamos a la sorprendente joya de la obra, Daisy Ridley. Actriz inglesa, prácticamente desconocida en la gran pantalla y de apenas 24 años, es la encargada de llevar todo el protagonismo, así como llenar la pantalla en las más de dos horas que dura el film interpretando a Rey. Su personaje combina a la perfección la naturalidad, la duda, la rabia y la valentía, todo ello envuelto de una frescura y un carisma de una altura increíble. Llevar a cabo esta brillante combinación a un nivel tan alto en una obra del calibre de El despertar de la fuerza es un mérito fascinante. La brutal esperanza y expectativa que genera la nueva saga de Star Wars tiene un nombre, Daisy Ridley. Increíble descubrimiento, no soy capaz de imaginar ya otra actriz para encarnar a Rey y eso es digno de admiración.

La peligrosa esencia de Star Wars

Fuente: http://latino.starwars.com/banco-de-datos/destructor-estelar-finalizador-de-la-primera-orden
Fuente: http://latino.starwars.com/banco-de-datos/destructor-estelar-finalizador-de-la-primera-orden

Curiosamente en el tercer pilar encontramos una de las mayores virtudes de la obra y su única grieta. La esencia de la saga original es un elemento que su saga posterior no supo o no quiso adoptar. Ambas sagas son diferentes en muchos aspectos, pero el propio estilo de las obras que encarnan es quizás su mayor diferencia. Los terrenos inhóspitos, el lado oscuro, la Estrella de la Muerte, la Resistencia, las típicas naves de uno y otro lado, así como las batallas imposibles entre ellas, todo ello en una acción trepidante y de conclusión teóricamente imposible, entre otros muchos elementos. El despertar de la fuerza bebe hasta la saciedad de la savia de la saga madre, hecho que nos deja dos sensaciones bien diferentes. Esa casi obsesión por la esencia clásica contribuye de forma determinante para conectar ambas sagas y generar esa nostalgia lacrimal imprescindible. Además de cuajar un film diferente a lo visto en muchos años y recuperar la sensación de trepidante entretenimiento clásico. Del minuto uno al ciento treinta y dos la obra no baja el nivel de intensidad, no hay lagunas ni de entretenimiento ni en el argumento, consiguiendo una película de entretenimiento complejo prácticamente perfecta.

El problema que surge con beber de la sabia madre es que el film se emborracha de ella, efecto que se deja patente en la parte final. Las similitudes argumentales que fluyen tan bien a lo largo y ancho de la obra se vuelven en su contra en este momento. La sensación de déjà vu es realmente palpable. En este punto el desarrollo argumental tan y tan cercano a la obra clásica se vuelve perjudicial. La apabullante efectividad nostálgica vista se vuelve ligeramente repetitiva o incluso excesiva a nivel de intensidad argumental. Todas las virtudes expuestas, sobre todo en el reparto tanto clásico como nuevo, contrarrestan en gran parte una sensación que no por ello deja de existir.

En resumen, Star Wars: El despertar de la fuerza inicia una de las sagas más interesantes de los últimos años. La forma en la que J. J. Abrams ha sabido recuperar la esencia de la mítica obra clásica y mezclar parte del elenco clásico con nuevas caras es espectacular. La naturalidad y frescura del reparto nuevo y la brutal nostalgia del clásico consiguen una mezcla que parecía imposible. Destaca sin lugar a dudas un Han Solo y su Halcón Milenario espléndidos y una desconocida Daisy Ridley estelar. El carisma, la naturalidad y la rabia de la joven actriz inglesa es inigualable a la vez que inesperado. Perjudica ligeramente la obra un desarrollo final excesivamente cercano a la obra clásica y demasiado intenso a nivel argumental.

Valoración de la obra: 9/10

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Ramón Ruestes Faire

Ramón Ruestes Faire

Crítico de cine y series. Torres de Segre, Lleida, Catalunya, España

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