El gran final de la F1 2016 en el que Rosberg se corona campeón

Las cinco últimas vueltas del Gran Premio de Abu Dabi han sido de infarto pero, finalmente, Nico Rosberg ha conseguido el sueño que llevaba persiguiendo durante toda la temporada: el de coronarse campeón de la temporada 2016 de la Fórmula 1. E insistimos, no ha sido nada fácil.

Esta temporada, Rosberg comenzó muy superior a su compañero de equipo, Lewis Hamilton, que incluso llegó a finalizar séptimo en China. Pero la buena racha del alemán empezó a verse frustrada a partir del Gran Premio de España, donde los dos pilotos de Mercedes abandonaron tras colisionar en su lucha por el liderato. En las siguientes carreras, Mónaco Canadá, el recién coronado campeón vivió situaciones como las de Hamilton, mientras éste ganaba. Aunque Rosberg volvió a ganar en Azerbaiján (Gran Premio de Europa), ya no brillaba como al principio de la temporada. El inglés, por su parte, no paraba de ganar una carrera tras otra.

Bélgica supondría el punto de inflexión de este increíble desenlace. Tras ganar Nico allí, en Italia y en Singapur, Hamilton abandonó en Malasia, lo que hizo aumentar la ventaja del germano. A partir del Gran Premio de Estados Unidos, el inglés dio el golpe sobre la mesa, fue en la pista más rápido que su compañero y lograba la pole para el domingo. Así ha podido ganar las cuatro últimas vueltas de la temporada, aunque ya era un poco tarde para reaccionar. Con Rosberg segundo en estos cuatro últimos grandes premios, el inglés no podía asegurarse su cuarto título mundial, sino que tendría que esperar un abandono del germano o un incidente que le impidiera finalizar siempre detrás de él.

En Abu Dabi, los nervios han sido un miembro más del público en el paddock. Hamilton salía primero, por lo que, vistos los resultados anteriores, se podía predecir que iba a volver a ganar la carrera, pero no se podía decir lo mismo del título. A Rosberg le bastaba con finalizar segundo o tercero para coronarse campeón. De quedar segundo, ganaría cinco puntos sobre Hamilton; de quedar tercero, la distancia entre ambos sería tan solo de dos puntos. La carrera, por lo general, fue muy entretenida. Esto era necesario en un final en el que los dos titanes se disputaban la victoria. No solo pusieron la emoción ambos; también nos mantuvieron a la expectativa los pilotos más rezagados. Alonso, que salió noveno, alcanzó la octava posición y perseguía a Sergio Pérez, que iba séptimo.

Destaca el empeño de la Fórmula 1 por parecerse al fútbol, lo demostró con su nuevo gráfico que señalaba a Verstappen y a Hulkemberg como si de un fuera de juego se tratase. En realidad, parecía que ambos se habían tocado en la salida. El belga era segundo en la vuelta 10 e iba a por Hamilton. Por su parte, a Rosberg lo avisaban desde el equipo de que “no tomara riesgos”, ya que iba tercero, pero esa posición le bastaba para ser campeón.

El abandono de Button y el noveno puesto de Alonso, el mismo con el que partía, han dejado una temporada para olvidar, en la que las esperanzas están puestas en 2017. Será cuestión de ver si la mirada que ya tienen puesta en el próximo año da buen resultado o no. De hecho, el asturiano permaneció algunas vueltas en la decimocuarta plaza.

A partir de la vuelta 19, la carrera tuvo un clímax que ni la mejor historia de ficción supera. Rosberg trataba de alcanzar a Verstappen. El belga, por su parte, quería tener al alemán en el cogote para ir a boxes, así que continuaba aguantando. En la vuelta 20, a más de uno se le atragantó el almuerzo al ver cómo el aspirante al título se le echaba encima y lograba pasarlo, a pesar del riesgo que corría. “Good job!” le decían al alemán desde boxes.

Los españoles no tuvieron mucha suerte en Abu Dabi, como fue el caso de Sainz, a quien Palmer hizo perder el control en una de las curvas tras tocarse con él. Este incidente acabó con el madrileño fuera de combate y con una sanción de cinco segundos al inglés, algo indudablemente justo.

En la vuelta 44 comenzaría la parte más intensa de la carrera. Vettel, que acababa de adelantar a Raikkonen, estaba ahora cuarto y se hacía notar al marcar la vuelta rápida. Mientras tanto, Rosberg iba a cuatro décimas de segundo de Hamilton y trataba de alcanzarlo. Cuatro vueltas después tenía lugar la carrera más lenta que jamás se haya podido conocer, en la que el nuevo campeón se tendría que armar de valor y de sangre fría para afrontarla.

Vettel amenazaba la posición de Verstappen, aunque esto era bueno para Rosberg, ya que el belga se encontraba ocupado. Pero en la vuelta 51 el piloto de Ferrari ya había logrado adelantarlo. Era tercero y ahora su objetivo era el Mercedes del alemán. Cualquiera hubiera podido decir que Nico aún se quedaba sin el título. Con Vettel en el cogote, solo quedaba mantener el tipo como fuera, ya que, de lo contrario, el Red Bull de Verstappen podría dejarlo cuarto y sin su ansiado título. Pero las últimas vueltas, por fortuna, no acabaron con el merecido objetivo del hijo del legendario Keke. Este le esperaba junto a su mujer y su equipo, para darle su enhorabuena, no sin antes ver el trompo que realizaba como desahogo a tanta tensión acumulada.

Así de genial termina una temporada que ha sido mucho mejor que muchas de las que llevábamos viendo desde el 2011. Como deseo para los Reyes Magos, podemos pedir que la temporada 2017 sea mejor que esta. Las innovaciones en los monoplazas y el rendimiento de estos en los test de febrero nos permitirán sacar las conclusiones pertinentes. Ahora todos los relacionados con la Fórmula 1 se merecen un descanso hasta el próximo año, que no es tan largo como parece. ¡Hasta la próxima!

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Rubén Pareja Ramírez

Rubén Pareja Ramírez

Estudiante de 2º Grado de Periodismo en la Universidad de Málaga. Aficionado a la Fórmula 1.

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