Contratiempo. Oriol Paulo y Mario Casas reafirman su talento

En España se hacen buenos thrillers y Oriol Paulo es una buena muestra de ello. Con El cuerpo (2012), el director catalán mostró su talento, rodeado de pesos pesados del cine nacional como Belén Rueda, José Coronado, Hugo Silva y Aura Garrido. Dos años antes ya había contribuido en el guión de Los ojos de Julia (2010). De la mano de Atresmedia Cine y toda la promoción que ello implica, entre otras productoras, Contratiempo (2016) se presenta como un thriller puro, con tensión y un buen trabajo de guión. Oriol Paulo es de por sí un motivo para apostar por ella, pero no es el único. En esta ocasión el director barcelonés se ha vuelto a rodear de pesos pesados del cine actual, de la mano de José Coronado, Mario Casas y el auténtico reclamo personal para el film, Bárbara Lennie. Con ganas de ver un thriller de calidad y volver a ver brillar a Bárbara Lennie, nos plantamos ante Contratiempo.

La historia gira alrededor de un asesinato, el de la amante de Adrian Doria, un joven y adinerado empresario. Ambos se encuentran encerrados en una habitación de hotel, cuando por sorpresa una teórica tercera persona aparece de la nada, ataca a Adrian y acaba con la vida de su amante Laura, dejando al primero como el principal sospechoso del asesinato. Dada la dificultad del caso, el acusado decide contratar los servicios de Virginia Goodman, la mejor preparadora de testigos del país para preparar su defensa. Voy a desentrañar algún detalle del argumento, por lo que recomiendo haber visto la obra antes de seguir leyendo.

La mágica recompensa a un envidiable desarrollo argumental

Fuente: http://cineuropa.org/nw.aspx?t=newsdetail&l=es&did=304230

El film empieza en el lujoso comedor de uno de los apartamentos del protagonista en un careo con Virginia Goodman. La escena presupone una buena dosis de tensión encarnada por Mario Casas y Ana Wagener en los papeles de Adrian Doria y Virginia Goodman. Lejos de convertirse en ello, el comedor se alza como el punto de unión entre los numerosos flashbacks que estamos a punto de ver. El protagonista nos cuenta lo sucedido tanto en la habitación de hotel como en un contratiempo anterior que puede tener relación el asesinato de su amante. La obra se estructura en base de la narración de Adrian y los continuos flecos o preguntas que van surgiendo por parte de la señora Goodman.

Destacaría su desarrollo global en tres partes. En primer lugar, la exposición del incidente entre Laura, Adrian y un joven en la carretera, después de otro de sus encuentros románticos o libidinosos. Situar la escena en una zona tan abierta genera un contraste no del todo beneficioso para el conjunto. Las similitudes con algún que otro clásico del cine estadounidense tampoco la ayudan en exceso, además de encontrarnos con algún poro argumental, algún problema de química entre los protagonistas y alguna duda interpretativa. Estamos sin duda ante el peor momento del film.

Con algún problema en la presentación, la calidad argumental coge el peso de la obra en la segunda parte. La trama coge forma con el thriller como bandera y junto con el característico estilo narrativo, la obra empieza a coger fuerza. El papel de la Sra. Goodman permite madurar el argumento a capricho del director con una eficacia envidiable. Se alejan los poros argumentales, de las dudas interpretativas pasamos a un buen trabajo en el reparto y la falta de química se desvanece al separar a los protagonistas. El brillante y meticuloso desarrollo en esta fase del film le da al director un abanico inmenso de posibilidades para concluirlo, todo ante una complexidad atractiva y en ningún momento difícil de entender o seguir.

Esta libertad argumental que ha conseguido la obra nos lleva a una conclusión a la altura de lo visto hasta el momento. La obra no se contenta con un único giro argumental para rematar el film. El sólido y eficaz desarrollo global permite concluir el film con varios giros argumentales consagrando Contratiempo como un gran thriller.

“No se puede tener todo, siempre hay que sacrificar algo”

Fuente: http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-241486/trailer-19549822/

Además de Oriol Paulo, tres nombres destacan en la obra de hoy. De más a menos, citar en primer lugar a Mario Casas. El en teoría más popular que talentoso actor español protagoniza la obra y complementa de forma imprescindible la brillantez argumental. Con partidarios y detractores a partes iguales, hay que reconocer que yo me encontraba más cercano a estos segundos que a los primeros. Dicho esto, y siempre viendo el cine desde un punto de vista objetivo y alejado de los prejuicios, Mario Casas hace un gran trabajo en Contratiempo. Su trabajo más oscuro y/o tenso cuenta con una sutileza expresiva idónea para el thriller que protagoniza. Su personaje desprende en cada momento lo que precisa el conjunto, sin aportar más, pero tampoco menos de lo estrictamente necesario. Que Mario Casas sea capaz de convencer y empatizar con el público con el grado óptimo de sutileza interpretativa explica en gran parte el éxito del film. Esa precisa interpretación es en gran parte la instigadora de la libertad con la que cuenta el director para concluir su trabajo.

El segundo gran nombre en el reparto es José Coronado. El grandilocuente actor madrileño muestra en todos sus papeles una solidez envidiable. Su seriedad y madurez le permite interpretar en esta ocasión a un insistente y dolorido padre. Dentro del contexto menos bueno que se ve en la primera parte del film, su aparición es una bocanada de talento. Todos los personajes tiene sus más y sus menos, a excepción del suyo. Coronado es una apuesta segura, un sólido secundario de lujo para cualquier película que se le precise.

Muy a mi pesar, el tercer nombre a destacar es el de Bárbara Lennie. Ella interpreta a Laura, la amante de Adrian. Su personaje tiene mayor protagonismo durante la primera fase del film, fase en la cual la película muestra sus únicas dudas. La mágica y sublime mirada mostrada en María y los demás (2016) se ve también en esta ocasión, pero a un nivel muy inferior. La gran falta de química tanto con Mario Casas como con su propio personaje provoca que el espectador no se crea su personaje. Muchas vueltas le di a su trabajo, dado que mi admiración por ella no concibe un trabajo de tal nivel. Hablar simplemente de un trabajo justo de la actriz es la respuesta fácil. Que el personaje al que encarna diste de su prototipo interpretativo acerca dicha afirmación peligrosamente a la primera. La valoración correcta es el uso que la película le da a su personaje. Su trabajo va claramente de más a menos y la trama convierte o justifica en cierto punto ese trabajo inferior del primer momento. Se desdibuja su personaje para propiciar la mágica libertad argumental, dejándolo como un mero instrumento secundario a merced del director. Las dudas iniciales entonces son provocadas por el argumento, lo cual evita que podamos hablar de un mal trabajo de la actriz, más bien todo lo contrario.

Una buena, atractiva y oscura estructura narrativa, un buen uso de la cámara con algún latigazo realmente fantástico y un buen trabajo de fotografía culminan un buen thriller.

En resumen, Contratiempo reafirma nuevamente la buena salud del thriller nacional de la mano nuevamente de Oriol Paulo. Un brillante y meticuloso trabajo en el desarrollo del film y en el trabajo interpretativo de Mario Casas dan una mágica libertad al director para concluir la obra a capricho, con tantos giros argumentales como se antojen sin perjudicar su complexidad ni la calidad global. La ligeramente dudosa presentación y la mera utilización secundaria del talento de Bárbara Lennie evitan una nota mejor, pero no desdibujan un buen thriller.

Valoración de la obra: 8/10

Síguenos en @RADCultura y toda la información en @RAD_Spain.



en Twitter


en Facebook


en Google+

Ramón Ruestes Faire

Ramón Ruestes Faire

Crítico de cine y series. Torres de Segre, Lleida, Catalunya, España

Mis artículos

Sígueme en:
TwitterFacebook

Deja un comentario