La autopsia de Jane Doe. La belleza del desconocimiento

Alabada por la crítica como una de las mejores obras de terror del Festival de Sitges de este año, La autopsia de Jane Doe (2017) era una de las grandes obras del festival que se quedó en el tintero durante su transcurso. Brillar en Sitges es uno de los mayores y más gratos atractivos para apostar por una película. Las expectativas se centran en ver una buena obra de terror, un terror de calidad. Poco más a destacar antes de su visionado, La autopsia de Jane Doe incita a no saber demasiado para poder disfrutarla al máximo. Por lo cual, recomiendo haber visionado el film antes de seguir con el artículo para mayor disfrute. La historia se centra en una funeraria de una pequeña localidad donde trabajan padre e hijo. Una noche, reciben el cadáver de una joven, víctima de un extraño crimen en el pueblo. Con su protocolo y diligencia, ambos se preparan para realizar la autopsia de la joven para determinar una causa de la muerte totalmente desconocida.

La autopsia de Jane Doe brilla con fuerza en dos aspectos. En primer lugar destacar su fantástico trabajo visual. Ya en sus primeras escenas, la película muestra todos sus encantos dentro del género con las diferentes partes de una autopsia. Todas las fases del procedimiento se muestran al espectador con una libertad fascinante. Sin aportar una gota de violencia, las imágenes llenas de sangre, cortes y órganos empiezan a suceder, maravillando al espectador con escenas sin tabúes con una ligereza y simplicidad asombrosa. La brillantez visual no termina con esas escenas, ni mucho menos. Todos y cada uno de los planos son destinados a crear una perfecta belleza terrorífica. La forma que tiene la obra de mostrar el pálido rostro de la joven muerta, así como cada uno de los ángulos de la habitación donde suceden gran parte de los hechos es magistral. Aunque la afirmación parezca extraña, estamos ante una de las obras más bellas a nivel visual que recuerdo. A pesar de lo expuesto, el trabajo de planos y fotografía no se centra únicamente en crear belleza. Este trabajo se usa para generar en cierta forma el terror y el suspense de la cinta. Genera una predisposición al terror que muchas veces se cumple, otras no, pero genera ese juego tan eficaz en obras del género.

El desconocimiento, ese gran desconocido

Fuente: http://es.ign.com/la-autopsia-de-jane-doe/113293/news/este-viernes-se-estrena-la-autopsia-de-jane-doe

El otro gran punto del film es sin duda la delicadeza en su desarrollo argumental. No estamos ante una superproducción de terror, ni el argumento se retuerce al más puro estilo thriller de terror. Una premisa clara, el desconocimiento. Los protagonistas no son capaces de identificar la causa de la muerte de la bella joven. En su búsqueda de la verdad, empiezan a suceder eventos paranormales que rápidamente relacionan con la joven. Cadáveres que empiezan a despertar, humo, escenas ligeramente trepidantes y ya está. El desconocimiento es el eje central del argumento, no la verdad. El temor al ver el punto de partida del film era claro. Muchas obras han caído en desgracia al mostrar más de la cuenta tanto a nivel visual como a nivel argumental. El desconocimiento en esta ocasión es mucho más importante que la verdad y por suerte el film entiende y respeta lo que sin duda es su mayor premisa. Respectando las estelares distancias entre ambas obras, esta sensación de desconocimiento recuerda a la vista en El proyecto de la bruja de Blair (1999), donde la verdad es completamente irrelevante.

Estos son los dos grandes y relucientes puntales de la obra. A pesar de ello, varios son los puntos que evitan hablar de algo mucho más grande. En primer lugar, en la recta final de la obra se rompe muy ligeramente la premisa expuesta en el punto anterior. Las escenas finales y sobre todo el rumbo que toma en su conclusión recuerdan más una obra del montón que una obra de culto. Varios son los momentos en que concluir el film hubiera sido sublime, con un final más abierto que cerrado y manteniendo el desconocimiento y la belleza intacta. En contra, se apuesta por concluir la historia y ampliar en cierta forma su universo. A pesar de lo poético del final en esa brillante y redonda escena, ampliar el universo como si se tratara de una primera historia de muchas banaliza ligeramente lo visto hasta el momento.

La atmósfera que es capaz de generar la morgue y sus largos y rústicos pasillos tampoco destaca lo que se podría intuir. El argumento es el que permite hablar de terror en el sentido más estricto de la palabra y la atmósfera es solo el escenario donde sucede. Esta no contribuye a generar terror a pesar de contar con los elementos a nivel objetivo óptimos para ello. Algún escueto juego de luces y una nula sensación de claustrofobia complementan la sensación de terror que otorga plenamente el argumento.

En resumen, La autopsia de Jane Doe es una obra brillante en el aspecto visual y argumental. Un trabajo sublime con los planos y las escenas permiten al espectador ver sin tabúes la autopsia de Jane, así como admirar la increíble belleza visual que desprende la obra. El desconocimiento brilla como pilar fundamental del argumento, idea que se respeta de principio a fin, a pesar de flojear en la parte final. Dos ideas increíblemente desarrolladas convierten La autopsia de Jane Doe en una gran obra de terror, sencilla y a la vez brillante.

Valoración de la obra: 9/10

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Ramón Ruestes Faire

Ramón Ruestes Faire

Crítico de cine y series. Torres de Segre, Lleida, Catalunya, España

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