American Horror Story. Hotel. La falsa apariencia de Hotel

Cada año American Horror Story (2011-actualidad) nos deleita con una nueva temporada o más bien una nueva historia. Cada temporada es un relato nuevo, con una temática y unos personajes diferentes. Une todas las etapas de la serie un elenco más o menos igual de actores y el terror, en mayor o menor intensidad. La pasada campaña nos dejó un sabor de boca de lo más dulce con Freak Show con la crueldad como bandera. La anterior con Coven se centró en el entretenimiento más puro con las brujas como eje central, temporada que a gusto personal la disfruté. En esta ocasión la serie llega con Hotel, una nueva entrega con Lady Gaga dentro del reparto y la ausencia de un puntal como Jessica Lange como elementos más destacados. La historia se centra en un hotel maldito o refugio de espíritus. Cada alma segada allí queda atrapada con el resto de almas atormentadas, todo ello amenizado por la depravación y la tortura que desprenden las paredes.

Siendo claro, Hotel es sin duda la historia más floja de American Horror Story, o dicho de otra manera, estamos ante su peor temporada. A pesar de ello, no todo son sombras, aunque estas sean mucho más determinantes. En primer lugar destacar la nuevamente increíble apertura u opening. Cada temporada destaca por los minutos iniciales en cada capítulo donde se presentan imágenes de lo más escabrosas que intuyen lo que va a ser o lo que pretende ser la temporada. En esta ocasión la apertura es tremenda, incluso superior a las anteriores, dejando al descubierto un terror delicioso para los amantes del género. En sus primeros compases, Hotel parece mostrar una continuidad con lo visto en sus primeros minutos de cada capítulo. Los espíritus atormentados encarnan tópicos del terror de lo más macabros y perversos centrados en las habitaciones del hotel. Sangre, torturas, depravación y situaciones aterradoras e imposibles invaden la pantalla en este momento.

Consumando el aburrimiento

A partir de entonces, la temporada empieza a coger cuerpo, a indagar en su idea central. Se aleja el terror más explícito para contarnos de forma eventual la historia de unos espíritus terriblemente humanizados y a las antípodas de lo que se podía intuir. La trama central se centra básicamente en dos ejes. En primer lugar, la línea argumental que sin duda centra la temporada son las investigaciones de los crímenes de los 10 mandamientos capitaneadas en solitario por el inspector John Lowe. Interpretado por Wes Bentley, el inspector lleva la dura carga de la desaparición en el pasado de su hijo menor y lo que esto ha mellado en su matrimonio con Alex Lowe, interpretada por Chloe Sevigny. Esta trama lleva a la serie a su primera idea clara, la investigación policial. Con una trama amenizada con mejor o menor acierto por los espíritus del hotel, la investigación de John se convierte en la tópica de un thriller correcto a nivel cinematográfico, con el importante matiz de que estamos ante la trama central de una serie, con la duración que eso implica. La trama se vuelve tremendamente pesada a lo largo de los capítulos y si a eso le unimos la temible decadencia de un terror que se termina convirtiendo en un atrezzo más que en un género, la serie se ve precipitada al aburrimiento. El in crescendo de la pesadez ha permitido terminar a duras penas la temporada, si hubiera sido inicial hubiera descartado su visionado.

El otro eje argumental se sitúa en Elizabeth Johnson o la Condesa, el personaje de la popular y excéntrica Lady Gaga. La Condesa, una glamurosa vampiresa de 111 años de edad, es la encargada de dirigir el hotel. Como el resto de personajes, se indaga en su humanidad de forma creciente, aunque en esta ocasión su esencia no se ve disminuida. Un buen personaje y una interpretación correcta de la cantante. Su trama amorosa y/o libidinosa y los cruces con la trama de John Lowe son interesantes. El problema, el nivel de entretenimiento es tremendamente inferior a lo visto en, por ejemplo, Coven. Mucho más fresca, carismática y entretenida que la trama anterior, pero en ningún momento se ve en disposición de llevar las riendas de una temporada aceptable.

De todos los personajes, me gustaría destacar a Denis O’Hare en el papel del barman transgénero Liz Taylor. Su personaje no es más que un secundario en ambas tramas, más bien se alza como un mero trabajador del hotel. Su relevancia es interpretativa. El trabajo del actor estadounidense es sin lugar a dudas el mejor de todo el elenco.

Por último, resaltar la parte final de la temporada, donde llega una redención sorprendente y a la vez absurda. Sin venir muy a cuento, se finiquitan ambas tramas para iniciar una paz donde antes no había guerra. Del aburrimiento se pasa a la falta atroz de conexión con la esencia de la temporada, quizás por un giro a la comedia mal entendida. Se ha echado de menos a la fantástica Lily Rabe, un mayor protagonismo y un mejor personaje para una Sarah Paulson que ha demostrado su talento en etapas anteriores y alguien capaz de llenar el hueco dejado por Jessica Lange. Lady Gaga encarna a un personaje muy diferente.

En resumen, American Horror Story se derrumba con Hotel. La apuesta por el thriller más o menos policíaco con atrezzo de terror no funciona y arrastra la temporada al aburrimiento. Lady Gaga y la Condesa, a pesar de estar correctas, no consiguen refrescar el conjunto lo más mínimo. La apariencia es muy superior a la realidad.

Valoración de la temporada: 3/10

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Ramón Ruestes Faire

Ramón Ruestes Faire

Crítico de cine y series. Torres de Segre, Lleida, Catalunya, España

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