Requisitos para ser una persona normal. Inadvertido desarrollo, brillante contenido

Llevaba mucho tiempo con ganas de poder disfrutar de Requisitos para ser una persona normal (2015), ópera prima de Leticia Dolera. Admiro mucho a la actriz y ahora directora española por la peculiaridad y/o ternura que desprenden sus interpretaciones y por su compromiso, entre otros ámbitos reseñables en otro momento, por la ciencia ficción. Fue una de las grandes triunfadoras del Festival de Málaga de cine español de 2015 con el Biznaga de Plata a la mejor fotografía para Marc Gómez del Moral, al mejor montaje para David Gallart, a la mejor guionista novel para la propia Leticia Dolera y el Premio SIGNIS y el del Jurado Joven para la obra en sí. A las puertas de los premios Goya de ese año con tres nominaciones, un Premio Feroz de los tres a los que aspiraba para Natalia Montes por el mejor cartel y el galardón a mejor actor revelación para Manuel Burque en la 71ª edición de las Medallas del Círculo de Escritos Cinematográficos. Su extenso historial en premios son una inexcusable prueba de su calidad y no constituyen nada más que una dulce tentación para el espectador que aún no haya podido disfrutar de ella. Sin más preámbulos, vamos a por ello. Advierto que voy a desentrañar algún que otro elemento del argumento, por lo cual se recomienda haber visto la película antes de seguir leyendo.

La obra gira alrededor de María, una joven treintañera que busca convertirse en una persona normal. Para ello elabora una lista de requisitos que para ella son indispensables, entre los cuales destacan tener una casa, un trabajo, o una pareja, todo ello para cumplir el más importante, ser feliz. En primer lugar destacar algo obvio, estamos ante una comedia romántica, un género tremendamente utilizado con mejor o peor suerte. Ante tanta competencia, los matices y su eficacia marcan, en muchas ocasiones, la diferencia entre una obra y la otra.

El espejismo de la destensión

Fuente: http://www.requisitosparasernormal.com/

En sus primeros pasos, la obra se intuye tierna, pero es solo un espejismo. La clara apuesta inicial se centra en la ligereza, la sencillez de la historia y de sus protagonistas. No destacaría la naturalidad, aunque podría hacerlo. María y los demás (2016) con Barbara Lennie en la cabeza han marcado un listón de naturalidad altísimo. Ese hálito de ligereza y sencillez atrapa en un primer momento, gracias en gran medida a un buen trabajo tanto de guión como en el reparto, pero destensiona en cierta forma su ritmo. Los latigazos cómicos que se producen refrescan la obra, pero no terminan de atrapar al espectador como se podía esperar. Estamos nuevamente ante un estilo de comedia romántica donde el aspecto cómico refresca o ligereza la trama, pero no es una comedia propiamente dicha. A pesar de ese ligero problema de ritmo, la obra va desarrollando sus personajes sin llamar mucho la atención, un desarrollo sutil pero constante que contribuye de forma necesaria a la plenitud de la obra.

Esa sutileza que puede pasar desapercibida en un primer momento muestra sus brillantes frutos con el paso de los minutos. Esta inadvertida evolución de los protagonistas permite a la obra crear un vínculo afectivo con el espectador, un vínculo muy sutil, pero existente. Con la empatía de su parte, los personajes y la propia historia se profundizan de forma espléndida manteniendo completamente la esencia de lo visto hasta el momento. La habilidad que muestra la obra en su inadvertido desarrollo y su espléndido resultado se alza uno de sus grandes logros.

Otro de los puntos fuertes del film es el reparto de actores que no componen. La obra está compuesta con actores secundarios de talento más que contrastado. A título de ejemplo nos encontramos con Miki Esparbé, el cual brilló con luz propia en Barcelona, nit d’estiu (2013) y Barcelona, nit d’hivern (2015), entra otras muchas obras, David Verdaguer que hizo lo propio en 10.000 km (2014) junto con Natalia Tena o Alexandra Jiménez y la popular Carmen Machi. Todos ellos constituyen una apuesta segura para cualquier obra, aunque en esta ocasión sea como secundarios. Entre tanto talento, tres nombres destacan por encima del resto, los dos protagonistas y uno de los actores secundarios.

Fantástica en la ejecución, brillante en el contenido

Fuente: http://www.requisitosparasernormal.com/

Leticia Dolera en el papel de María es, sin lugar a dudas, quien lleva todo el peso de la obra con una habilidad innata. Su frescura, dinamismo y su alocada mirada contribuyen de forma indispensable en la interpretación de un personaje que parece hecho para ella. Es imposible imaginar a una María de las Montañas diferente y eso es signo de la naturalidad con la que Leticia es capaz de interpretarla. El segundo gran nombre el film es el galardonado Manuel Burque en el papel de Borja. Su personaje no constituye un vendaval como el de Leticia, pero sí consigue adecuarse y complementarse a él, un hecho de gran complexidad. Menos fresco, menos dinámico y con una mirada más serena, Borja encarna a un personaje sencillo, natural y cotidiano, con la dificultad oculta que ocasiona eso. A pesar de sus cuantiosas similitudes emocionales y su diferente forma de expresarse consiguen cuajar una química al alcance de muy pocos personajes. Un gran trabajo de ambos actores, en la creación de ambos personajes y sobre todo en el propio guión provocan esta exitosa química y momentos realmente sublimes.

Jordi Llodrà es el tercer nombre que me gustaría destacar en el papel de Álex, el hermano de María. A pesar de ser secundario y contar con un papel aparentemente reducido en el film, su personaje se hace indispensable para el argumento. El constante contraste entre la normalidad que busca María y la que ya dispone Álex es precioso y vital para el conjunto. La forma en que Jordi desarrolla su personaje es indispensable para poder generar el contraste que tanto le da a la obra.

A pesar de todo lo expuesto, la obra brilla con luz propia en otro de sus aspectos, su mensaje. La idea que Leticia Dolera pretende dar a la obra es clara y llega al espectador a raudales. La importancia de su contenido y la brillantez con el que la obra lo va tratando del principio hasta el final es fascinante. Espero y deseo que esta profundidad y claridad sea una marca de estilo de la directora y podamos disfrutar de ello en múltiples ocasiones. Otro punto tremendamente reseñable es la composición musical que acompaña la obra en muchos de sus momentos. La fluidez de la música de Luthea Salom con la obra es deslumbrante.

En resumen, el éxito de Requisitos para ser una persona normal es indudablemente merecido. Lo que se intuye como un exceso de ligereza en la parte inicial del film resulta ser un sutil y paciente desarrollo de la historia para concluirse de forma fantástica. Un reparto secundario de lujo y un buen trabajo del reparto principal, junto con un buen trabajo de montaje, fotografía y música complementan el film. Destacar la brillantez con la que Leticia Dolera transmite la idea básica que contiene la obra. Será una mejor o peor película, pero constituye una bonita y necesaria experiencia vital para mucha gente. Solo por eso, la obra es tremendamente recomendable.

Valoración de la obra: 8/10

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Ramón Ruestes Faire

Ramón Ruestes Faire

Crítico de cine y series. Torres de Segre, Lleida, Catalunya, España

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