El Celta del Toto

Muchas cosas han pasado en el Celta, algunas buenas, buenísimas y otras no tanto. Casi todas bajo la batuta de Eduardo Berizzo el “Toto” ex jugador del equipo celeste entre el 2000 y 2005 y por lo tanto conocedor de la ciudad de Vigo y su entorno, del olor, color y olor de su ria cuando la espuma de sus aguas los difunde en aparente capricho, pero todo lo contrario, lo hace con precisión, marcándose el loable objetivo de darnos un chute anímico a todo aquel que alcance en su radio de acción. Desde 2014 este hombre entrena al equipo y como casi siempre en el fútbol de cualquier parte del mundo es alabado por muchos y criticado por algunos. Un entrenador siempre está en el punto de mira, ahora encumbrado gracias a las victorias conseguidas para volver a cuestionar su labor cuando sus hombres pierden y de nuevo en la cima según los logros. Sin embargo su etapa acabó (ultimísima noticia) hace apenas una hora el Club ha hecho un comunicado tras la rueda de prensa del entrenador argentino despidiéndose como consecuencia de no llegar a un acuerdo.  Supo ganarse a la afición y tuvo a sus hombres comiendo de su mano. Merecido reconocimiento por el trabajo realizado que colocó al Celta de Vigo en puestos relevantes y lo convirtió en el equipo de moda a la altura del icónico Celta del apreciado Oubiña.

Con respecto a los últimos e importantes retos del Celta de Vigo, he esperado prudentemente el tiempo suficiente para curar las heridas y no dejarme llevar por mis sentimientos y deseos. Me refiero muy especialmente a los partidos pendientes, contra el Manchester y el aplazado del Real Madrid. La suerte no sonrió a los celestes pese a que lo intentaron de mil maneras. Tal vez sin la contundencia necesaria pero con pundonor. Sobre si los jugadores lo dieron todo, ninguna duda, entregados en cuerpo y alma, poseyeron, controlaron y dominaron en partido de Europe League. No fue suficiente. Los de casa en el papel de sumisos, ganaron, lo hicieron sin convicción, tal vez tranquilos por la ventaja que suponía su único gol en Balaídos, en cualquier caso un gran equipo con grandes jugadores y una fama precedida por triunfos que sin duda ocuparán sus vitrinas y estantes y de los cuales sólo vimos algún vestigio de su poderío en jugadas aisladas pese al imponente físico de casi todos los jugadores rojos que no achicó a los nuestros (único equipo español clasificado), que hasta el último segundo defendieron la camiseta como la leona a sus cachorros, con fiereza y valor.

Pero la experiencia es un grado y los anfitriones estaban licenciados con nota en esas lides y ganaron arriesgando poco, defendiendo mucho e interpretando demasiado y en esas redes estratégicamente lanzadas a la orden no formulada verbalmente al puro estilo Mouriño, quedaron apresados e indefensos, más por inocentes que por débiles, más por prudentes que por cobardes.

Como no fue suficiente afrenta para el equipo y disgusto para la afición, todavía nos quedaba a uno y otros el varapalo de otra derrota.

El Real Madrid llegó, vio y venció, su estrella un CR7 imparable, ninguneó a un Celta aguerrido que les puso en dificultades en un primer tiempo dinámico y brutal en el que ni un prematuro gol del todopoderoso equipo blanco les quitó las ganas. Pero llegan las jugadas polémicas, esas que lo son porque inexcusablemente inclinan la balanza del lado del más grande y aquellos a los que les hierve la sangre que corre por sus venas como reacción inevitable ante las injusticias, se revuelven como heridos por una lanza invisible que les atraviesa dolorosamente. Como a Iago Aspas que antes muerto (leamos expulsado) que callado. tras varios desatinos arbitrarios y un jugador menos, el Real Madrid vence por goleada y en casa a un derrotado e incrédulo Celta.

Aunque estas reflexiones no pretende ser una crónica (para eso están los entendidos y profesionales deportivos), al menos reflejar el sentir de una afición entregada a su equipo y un equipo entregado a su escudo. Seguirá así mientras exista el Celta, pase lo que pase y llegue hasta donde pueda y le dejen los poderes económicos y mediáticos.

Con la marcha del Toto se cierra una etapa, no sabremos si pudo haber sido mejor sin algunas de sus manías y arriesgadas estrategias de juego, pero sí sabemos donde llegaron nuestros chicos celestes y siendo sinceros nos hicieron felices, enseñaron nuestra ciudad al mundo deportivo y demostraron que tienen una afición tan fiel como cualquier otra, además de ejemplarizante por respetuosa y agradecida.

Mañana se cierra el telón.

Aplausos.

Vítores.

Queda nuestro agradecimiento a Berizzo  y desearle mucha suerte en sus futuros proyectos.

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Carmina Fernández González

Carmina Fernández González

Una persona corriente, amante de la sencillez (no de la simpleza).

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