La invitación. El suspense bi-opcional no brilla lo suficiente

Premiada como Mejor Película en Sitges en 2015 y catalogada por la crítica como la nueva Coherence (2013), La invitación (2015) es una de aquellas obras a tener mucho en cuenta. No haber podido disfrutar de ella en el propio festival a pesar de estar ahí, así como la admiración personal por Coherence hace que su visionado sea prácticamente obligatorio. Con la motivación más que clara, las aspiraciones con ella son tremendamente altas. La comparativa y el galardón hacen esperar de ella una joya del cine independiente, un film tremendamente trabajado en todos sus aspectos con esos giros imposibles que marcan el estilo del festival. Dirigida por la estadounidense Karyn Kusama. La película nos sitúa en una reunión de amigos dos años después de que Will y Edén perdieran un hijo. La forma de superar la pérdida de Eden y el tormento que sufre Will harán sospechar a este último sobre el encuentro y sus consecuencias.

En este caso, la comparativa con la obra maestra de James Ward Byrkit es enormemente optimista. Ambas obras, a pesar de tener puntos en común, están tremendamente alejadas. El film nos sitúa en un ambiente hogareño, con un grupo de amigos en un ambiente distendido. Toda la acción se sitúa dentro de la casa y entre los amigos presentados en el inicio del film, único punto de conexión entre ambas obras.

La lucidez de Will, el todo o nada

Fuente: http://www.videosondag.se/2016/08/01/the-invitation/

La invitación centra todos y cada uno de los esfuerzos en el suspense. Karyn Kusama busca crear un ambiente extraño que traspase la pantalla y atrape al espectador, hecho que la directora sin lugar a dudas lo consigue. Ese ambiente enrarecido invade la pantalla y sitúa al espectador en un ambiente de suspense de inicio a fin. La incertidumbre vital de la obra se centra en dos personajes, Eden y Will. Edén emprendió un viaje espiritual para superar la pérdida del hijo, mientras que Will superó o no la tragedia de forma más cotidiana. La obra se centra en Will, interpretado por el actor estadounidense Logan Marshall Green como elemento indispensable para la creación de suspense. Su personaje encarna en cierta forma el punto de vista del espectador ante la incómoda situación generada, con la duda constante si su punto de vista es fruto de un trauma mal curado o de la realidad. Los elementos a favor y en contra de la percepción de Will centran toda la incertidumbre de la película. Para conseguir eso, se precisa una buena profundidad en su personaje y un buen trabajo interpretativo, circunstancias que se cumplen sin problemas.

Esta es toda la apuesta cinematográfica digna de destacar de la obra. La apuesta casi única por el suspense a lo largo de los 100 minutos que dura el film y la forma elegida para generarlo origina un par de desventajas claras. En primer lugar, algún problema de ritmo. El film no se hace pesado en ningún momento, pero su desarrollo no es tan fluido como se podía esperar de una joya en potencia. La falta de peso de los secundarios y del propio desarrollo argumental perjudican la ligereza la obra en algunos momentos, así como la tensión del espectador hacía ella. A pesar de ello, el gran problema que surge al centrar el suspense en la percepción de Will es que la duda se limita a que tenga o no razón. Dar pistas a favor y en contra de su visión limitan el desenlace a uno o otro, como realmente sucede, llegando a ser en cierta forma previsible. Finalmente, catalogar la obra como terror me parece tremendamente exagerado.

Coherence es un portento argumental, la incertidumbre es total, el punto de vista del espectador que encarna Emily Baldoni como Em es muy superior a la mostrada por Will y el giro argumental imposible final marca de la casa es muy superior al visto en esta ocasión. Las conexiones entre ambas se limitan a elementos meramente superficiales.

En resumen, La invitación (2015) apuesta descaradamente por un suspense bi-opcional centrado en la percepción del protagonista. Como thriller la obra es realmente buena, pero se queda muy lejos de brillar como la joya que se esperaba vista su repercusión. La obra prescinde de dar relevancia a los secundarios e incluso al propio guión. El film se limita a generar de forma fantástica el suspense entre dos situaciones, nada más.

Valoración de la obra: 7/10

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Ramón Ruestes Faire

Ramón Ruestes Faire

Crítico de cine y series. Torres de Segre, Lleida, Catalunya, España

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