Giro della mia vita, dove eri? Mi sei mancato…

Desde San Lorenzo al Mare hasta Milán, ese ha sido el recorrido que Alberto Contador ha elegido para volver a hacer historia, para volver a clickear el bolígrafo y escribir en las páginas de nuestro deporte, un poco abandonadas. Alberto elige cuándo y dónde gana, es egoísta, es un humillador, pero cuánto te amamos querido.

Todos sabemos que el pinteño iba a coronarse como tricampeón del Giro (oficialmente dos) en Milán, que es la ciudad del diseño, porque su manera de bailar en la bicicleta, de enamorar el asfalto, de pedalear… está diseñada para el espectáculo. Los expertos recomiendan salir más a la calle y hacer deporte en vez de quedarnos en casa viendo la televisión, pero cómo pretenden que salgamos si son los de la calle los que no alimentan su salud perdiéndose sus espectáculos de verano. Nada que envidiarle a Induráin, Pantani, Armstrong, Merckx, Hinault, Lemond, Ocaña… ¿podemos ya considerarle ya leyenda viva del ciclismo?

Dios nos reparte a todos la suerte de manera equitativa y a mí, que no me dejó ver los éxitos de Induráin u Ocaña, me ha dejado nacer en 1998 y poder ver con uso de razón todos los éxitos de Alberto Contador; no me quejo. De todos estos éxitos, éste, el del Giro 2015, es el que ha ganado de una madera más madura, a modo de Vipassana el deportista ha visto a lo largo de la carrera las cosas tal y como eran, sin hacer predicciones ni palabras en referencia a etapas futuras. Sabía de sobra las armas que el tenía y la que tenían sus máximos rivales: jugaba en la casa de Fabio Aru, quien además es ocho años más joven, y conocía las aptitudes de su equipo el Saxo-Tinkoff frente a las del todopoderoso Astana. Rusia se postra ante los pies de Contador que ya lleva dos veranos llevando el nombre de Saxo-Tinkoff a los telediarios deportivos de todo el mundo, y no porque el nombre de su país lo haga aparecer en todo el planeta, sino porque lo hace él solo. Alberto lleva ganados La Vuelta 14 y el Giro 15 prácticamente en solitario, su equipo aparece en la primera etapa y poco más, solo el checo Roman Kreuziger ha servido de ayuda al español en las grandes vueltas de los últimos tres años, hasta que se quema. El Saxo-Bank (como se llamaba todo) era un equipazo en la era de los Schleck pero con sólo un Giro en el palmarés en esa etapa, y con la llegada de Contador justo lo contrario: un equipo pobre con un ganador a la cabeza. Pero centrémonos en el pasado Giro…

La vuelta empezaba con una crono por equipos en la que el equipo australiano Orica greenEDGE salió victorioso, y su veterano ciclista y jefe de filas Simon Gerrans se enfundó la maglia rosa. Al día siguiente más de lo mismo, el liderato seguía apuntando al país oceánico, pero esta vez de Michael Matthews, quien tras dos días en la cabeza de la carrera se vio superado por su compañero de equipo Simon Clarke, los sucesores de Cadel Evans en el cliclismo australiano estaban triunfando. Al quinto día empezaba lo bueno: primera llegada en alto, en Abetone, donde Alberto Contador asestó el primero de muchos golpes durante la carrera, el primer puesto era suyo. Se sucedían los días y él sin quejarse seguía arriba, pero llegaron tres días de infarto: el número 1 del Saxo-Tinkoff se luce en Vicenzia e hiere a Fabio Aru, segundo en la general, sacándole una minutada. Cuando parecía que habría paz el joven italiano devuelve el derechazo recibido el día anterior y arrebata la primera plaza a Contador, que, por si fuese poco para los que tiene problemas de corazón, se vuelve a colocar primero en el último de estos tres días de infarto. Tras exhibiciones como las del Mortirolo, en la que Alberto Contador inició la subida al puerto a un minuto de la cabeza de la carrera y a medida que avanzaba la ascensión, fue recogiendo cadáveres que fenecían por el camino hasta alcanzar y superar a la cabeza de la carrera. No todo eran alegrías para el público español, el ciclista también afrontó más de un momento delicado como el de la penúltima etapa en la Colle della Finestre, donde veía cómo poco a poco sus rivales se alejaban, viendo peligrar la victoria en la general.

El camino no ha sido fácil, pero otra vez más el pinteño nos ha demostrado por qué está ahí y que nadie debe asociar su nombre con clembuterol, puesto que tras su sanción ha ganado dos grandes vueltas de tres que ha corrido, y retirándose con serias opciones a la victoria como fue en el pasado Tour. Sólo quien sigue el ciclismo siente por qué un articulo tan largo para lo que aparentemente ha sido una victoria en la peor de las tres grandes vueltas: es ese afán de revancha que vivimos junto a Contador por demostrar que lo que ha ganado ha sido sin ayudas de sustancias prohibidas. Ahora mismo se corre una famosa aunque transitoria carrera entre el Giro y el Tour, la del Dauphiné, poco queda para iniciar el camino a París… soñemos con Francia.

bettiniphoto_0200933_1_full_670Fuente: www.cyclingnews.com

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J.A. Merat

J.A. Merat

1998. Compagino el amor a escribir con mi lucha para sacar el bachillerato. Desde Sevilla, con amor. Una noticia mal contada es un asalto a mano armada.

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