“Con lo que más me quedo es que después de un trabajo duro te den las gracias”

“Quien tiene un amigo tiene un tesoro” es quizás la frase que uno aprende de pequeño y hasta el final de nuestros días permanece en nuestra memoria, esas siete palabras contienen un mensaje tan verdadero como sencillo. Ese amigo del que habla es el que está contigo, te conoce a la perfección, está pendiente de que estés bien y te ayuda a conseguir tus éxitos, sin dejar de tener él los suyos. Pues ese es David Arroyo, un gregario, el que ayuda, el campeón sin medallas. La función de gente como David en el pelotón de ciclistas es la de ayudar a otros corredores, normalmente tirando de ellos y ponerse delante de ellos para que el viento que impacta le desgaste lo menos posible, a ganar las etapas porque el éxito, solo, es casi imposible. Salió de su Talavera de la Reina, cuna de grandes deportistas, en busca de un sueño que a día de hoy, cumple.

La primera pregunta es casi obligada, cuéntanos tus inicios en el ciclismo.

Mis inicios en el ciclismo empezaron como mera diversión y por hacer un deporte, al final la bicicleta me gustó y tiré por ese camino. Poco a poco la cosa fue cambiando y la bici me iba llenando cada vez más y más, me gustaba mucho y, como a todos nos ha pasado, con el tiempo te marcas el objetivo de ser profesional y pude conseguir el sueño.

Sin contar con tu equipo actual, ¿en qué conjunto crees que has aprendido más cosas de índole deportiva?

Es difícil decidirse por uno u otro equipo. En cada equipo siempre se aprende algo y en todos los equipos que he estado he tenido la suerte de coincidir con gente que me ha ido enseñando mucho, y a día de hoy sigo aprendiendo.

Muchos te consideran uno de los mejores gregarios de España, ¿supone para ti un extra de motivación para ayudar a tu jefe de filas?

Siempre he pensado que en mi trabajo soy bueno. Unos son buenos ganando carreras y otros en ayudar a ganar, para mí es muy complicado ser capaz de rematar, el ser ganador. Pero sí me veo muy capacitado para ayudar a ganar a otros, al final cada uno tiene que encontrar su hueco en el pelotón y el mío durante muchos años ha sido estar al lado de un gran corredor para ayudarle a ganar. Cuando las cosas salen bien yo también me siento ganador.

En el mundo del ciclismo el término gregario se utiliza para aquel corredor que ayuda a su jefe de filas para propulsarle a la victoria, y dentro del término gregario se diferencia para algunos el “título” de gregario de lujo, ¿te podemos incluir en ese grupo?

Creo que los gregarios de lujo o gregarios somos personas que en cada momento que nos toca trabajar somos capaces de dar el 100% y al final hay muchos gregarios de lujo que su trabajo no se ve pero su labor es muy grande. Nosotros con lo que más nos quedamos, o en mi casa yo me quedo con que después de un trabajo duro lo que más me llena, es que te den las gracias por tu labor, me gratifica que mi trabajo ha estado bien hecho.

Cuando te llaman para correr el Tour, La Vuelta o el Giro… ¿qué se siente?

Cuando te llaman por primera veces para ir a correr una gran vuelta son sensaciones muy raras y difíciles de explicar ya que sientes mucha alegría porque vas a correr una carrera para la que has estado preparándote y sacrificándote, pero a la vez te da ese miedo por si no vas a ser capaz de estar a la altura y ser capaz de rendir. Pero con el tiempo te das cuenta que no deja de ser una carrera más donde te vas a encontrar con casi la misma gente de otras carreras, pero eso si al final las grande vueltas como el Giro, Tour o La Vuelta son carreras especiales.

En tus registros como profesional tienes una etapa de La Vuelta, ¿tenías en mente ganar esa etapa?,¿cómo plantea un corredor una etapa enfocándola hacia la victoria?

Sí, tengo una etapa en La Vuelta pero tampoco soy un corredor que me marque etapas con una X como hacen los especialistas. Intento hacerlo siempre lo mejor posible y algún día pues eres capaz de estar luchando hasta el final y disputar una etapa.

También te recordamos en el Giro vistiendo la maglia rosa hasta el antepenúltimo día, ese año no estaba pensado para ti acabar tan arriba en la general, ¿cómo es el cambiar en mitad de la carrera tu rol en el equipo?

La verdad que tengo muy buenos y grandes recuerdos del Giro, siempre ha sido una carrera que se me ha adaptado muy bien y ese año tuve la suerte de cara que me salía todo bien. El estado de forma era muy bueno y fuimos capaces de hacer una magnífica carrera, y sobre todo cumplimos el objetivo con nota muy alta porque al principio salíamos con la mentalidad de hacer una buen general, un décimo o noveno puesto y al final me vi en una situación totalmente nueva y desconocida para mí, pero muy gratificante. Además disfruté mucho con mis compañeros.

¿Cómo es el camino hacia la élite en el ciclismo?

El camino hacia la élite, como se suele decir, es largo y duro. La verdad que es un camino largo donde hay que tener muchísima paciencia y ganas de trabajar duro, además de en muchos momentos sacrificar cosas. Aunque al final tanto sacrificio merece la pena por conseguir una victoria y en ese segundo que tardas en pasar la línea de meta es una sensación que bien merece la pena todos los sacrificios.

Aparte de tu deporte, ¿qué otros te gustan?

Me gustan mucho los deportes del motor, es el único deporte que suelo seguir algo, sobre todo las motos animando a mi amigo y paisano Álvaro Bautista con el que además suelo salir en bicicleta siempre que nos cuadra a ambos. 

¿Qué sería hoy en día de David Arroyo si no fueras ciclista?

Uuufff… la verdad que es una buena pregunta pero creo que lo más seguro que sería rotulista, que fue mi primer oficio antes de ser ciclista. Trabajaba en la empresa de mi hermana de rótulos, les tengo que dar las gracias a mi familia que me animaron a probar a ser ciclista, por las mañanas entrenaba y por las tardes trabajaba hasta que me llamaron del equipo profesional ONCE donde Manolo Saiz me dio la oportunidad de ser profesional y siempre le estaré agradecido.

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J.A. Merat

J.A. Merat

1998. Compagino el amor a escribir con mi lucha para sacar el bachillerato. Desde Sevilla, con amor. Una noticia mal contada es un asalto a mano armada.

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