#ThrowbackThursday: Pokemon (anime), el inicio de la aventura

Volvemos a la infancia por un momento, finales del 1999. En esa época tendría así como 12 años y Telecinco estrenaba lo que había sido una revolución en Japón, Pokemon. Poco se podían pensar sus creadores Satoshi Tajiri, Junichi Masuda y Ken Sugimori del éxito que tendría no solo la serie, sino la franquicia en sí a nivel de merchandising y de videojuegos.

El argumento era sencillo y perfecto para atraer a los jóvenes a sus redes. Un joven, Ash Ketchum de Pueblo Paleta comienza su viaje como entrenador Pokemon. En este preciado universo, los humanos conviven con unos animales de diferentes colores, formas, tamaños y caracteres. Algunos humanos los usan como amigos y otros los entrenan para convertirse en entrenadores Pokemon y mostrar así su valía ante los líderes de gimnasios y por último ante la Liga Pokemon.

La amistad como unión

El argumento parece ser más competitivo de lo que realmente es. La serie se centraba en la amistad por encima del resto. Ash en su primera experiencia con los Pokemon conoce a Pikachu, el que sería su más fiel compañero a lo largo de toda la serie. El vínculo que se inicia entre ambos entonces es un lazo puro, sencillo y sincero de amistad. Ash es un joven con un carácter o una forma de ser más o menos verosímil para su edad y los Pokemon que le rodean se podrían asimilar a fieles animales de compañía. Fieles, bondadosos, perezosos o valientes son algunos de los rasgos que caracterizan a los curiosos acompañantes del protagonista a los que va “capturando” a lo largo de su aventura. Esa sencillez de los animales o monstruos, así como su variedad los hace muy afables al espectador y junto el trato que Ash les da hace que sea una gran familia, una familia pura, muy al estilo de los cuentos de hadas.

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De izquierda a derecha, Charmander, Pikachu, Squirtle y Bulbasur, en el fondo Ash Ketchum

Compartiendo escena con los lazos de amistad entre Ash y sus Pokemon, nos encontramos con la acción de la serie. Los Pokemon luchan entre sí para hacerse más fuertes. Con esas luchas, normalmente con Pokemon de otros entrenadores, fomentan una competitividad sana entre ambos, iniciando en muchos casos una relación de amistad y superación. Cabe decir que los Pokemon heridos se curan con rapidez, no hay sangre en escena ni muerte alguna. Las peleas entre ellos siguen con el estilo de la serie, pureza y amistad.

Ash va acompañado en gran parte de su aventura con Misty y Brock, ambos líderes de gimnasio, cada uno con sus pequeños (o no tan pequeños) acompañantes, ampliando así la gran familia.

La rivalidad como amistad

Como no podía ser de otra forma Gary es el rival de Ash, un joven de su mismo pueblo con mucha más firmeza y disciplina que Ash, pero con menos bondad con sus Pokemon, dejando claro que Gary tampoco los trata mal, todo es muy happy en nuestro querido anime. Dando el toque de humor o de malvad está el Team Rocket, un grupo formado por Jessie, James y Meowth, un Pokemon con forma de gato hablante. El grupo en sí es mucho mayor, aunque solo se muestran en gran parte de la serie estos tres miembros. Ellos buscan robar los Pokemon más fuertes y en especial a Pikachu, aunque siempre en un tono más o menos bobalicón, siguiendo con la estela de todo lo expuesto.

En resumen, tenemos una serie con la amistad como base central y los combates Pokemon como atractivo para el espectador. Todo dentro de un mundo lleno de sentimientos positivos, donde la maldad no tiene lugar.

Destacar que con este artículo solo me refiero a la primera temporada de Pokemon y concretamente hasta la Liga Pokemon. 150 Pokemon y un reto como la Liga Pokemon fueron suficientes para mí. Como todo lo bueno (y lo malo), la serie creció y creció, pasando a tener 721 Pokemon en la actualidad y después de que nuestro amigo Ash haya visitado diferentes lugares, cada uno con sus gimnasios y sus Ligas pertinentes, así como hacer nuevos compañeros de viaje. Actualmente la serie sigue con sus peripecias en la pequeña pantalla, sus pinitos en la gran pantalla y sus innumerables juegos, aunque esto será para otra ocasión.

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Ramón Ruestes Faire

Ramón Ruestes Faire

Crítico de cine y series. Torres de Segre, Lleida, Catalunya, España

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